"Los católicos en internet debemos construir caminos de evangelización, no de odio e intolerancia".

Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla

Pontificia, Real, Ilustre, Franciscana y Muy Antigua Hermandad del Santo Rosario de la Divina Pastora de las Almas y Redil Eucarístico -CANTILLANA-

miércoles, 8 de enero de 2014

El Papa Francisco: un Pastor con "olor a oveja"

 
¡Ahora me tengo que ir, pero Jesús siempre se queda con nosotros. Gracias y los bendigo! Así se despidió el Papa Francisco con una bendición especial a los niños, incluyendo a los que van a nacer y a los abuelos y abuelas que son la sabiduría. Francesco de dos meses, bautizado esa misma mañana, que representaba al Niño Dios, es el más pequeño de los 200 actores del pesebre viviente que visitó el Obispo de Roma, la tarde de la Solemnidad de la Epifanía, en la parroquia de San Alfonso María de Ligorio, en el barrio de Prima Porta, de la periferia norte de la capital italiana. Una visita estrictamente privada, marcada por la cálida alegría de los parroquianos, encabezados por Don Dario, el párroco que le había escrito al Papa para invitarlo. Recibido por unos ‘pastorcitos’ de la sagrada representación de una pequeña Belén, con los personajes y bodegas típicos de la época en que nació Jesús, sonriendo, acariciando y bendiciendo, el Santo Padre expresó en todo momento su gran alegría y entusiasmo, también cuando le apoyaron un corderito sobre los hombros, recordando al Buen Pastor.

Con esta imagen recordamos las palabras que pronunció el Santo Padre el pasado 28 de marzo, pidiendo a los sacerdotes que fuesen pastores con olor a oveja, pastores humildes y no se convirtieran en una especie de coleccionistas de antigüedades:

Todos conocemos la diferencia: el intermediario y el gestor «ya tienen su paga», y puesto que no ponen en juego la propia piel ni el corazón, tampoco reciben un agradecimiento afectuoso que nace del corazón. De aquí proviene precisamente la insatisfacción de algunos, que terminan tristes, sacerdotes tristes, y convertidos en una especie de coleccionistas de antigüedades o bien de novedades, en vez de ser pastores con «olor a oveja» –esto os pido: sed pastores con «olor a oveja», que eso se note–; en vez de ser pastores en medio al propio rebaño, y pescadores de hombres.