Pontificia, Real, Ilustre, Franciscana y Muy Antigua Hermandad del Santo Rosario de la Divina Pastora de las Almas y Redil Eucarístico -CANTILLANA-

martes, 3 de septiembre de 2013

Galería fotográfica del traslado de la Divina Pastora al Risco

Hoy compartimos con nuestros lectores una galería fotográfica del traslado de la Divina Pastora al Risco, celebrado el pasado 31 de agosto, realizadas por Luis Manuel S. Marchena, quien amablemente las ha cedido para su publicación en el blog de nuestra hermandad.
















































El papa convoca una jornada de ayuno y oración por la paz para el próximo 7 de septiembre


El Papa Francisco ha convocado para el próximo 7 de septiembre, víspera de la festividad de la Natividad de la Virgen María y  Fiesta Principal de nuestra hermandad, una jornada de oración y ayuno mundial para la paz en Siria, en Medio Oriente y en todo el mundo


«Y vio Dios que era bueno» (Gn 1,12.18.21.25). El relato bíblico de los orígenes del mundo y de la humanidad nos dice que Dios mira la creación, casi como contemplándola, y dice una y otra vez: Es buena. Queridos hermanos y hermanas, esto nos introduce en el corazón de Dios y, desde su interior, recibimos este mensaje.
Podemos preguntarnos: ¿Qué significado tienen estas palabras? ¿Qué nos dicen a ti, a mí, a todos nosotros?

1. Nos dicen simplemente que nuestro mundo, en el corazón y en la mente de Dios, es “casa de armonía y de paz” y un lugar en el que todos pueden encontrar su puesto y sentirse “en casa”, porque “es bueno”. Toda la creación forma un conjunto armonioso, bueno, pero sobre todo los seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, forman una sola familia, en la que las relaciones están marcadas por una fraternidad real y no sólo de palabra: el otro y la otra son el hermano y la hermana que hemos de amar, y la relación con Dios, que es amor, fidelidad, bondad, se refleja en todas las relaciones humanas y confiere armonía a toda la creación. El mundo de Dios es un mundo en el que todos se sienten responsables de todos, del bien de todos. Esta noche, en la reflexión, con el ayuno, en la oración, cada uno de nosotros, todos, pensemos en lo más profundo de nosotros mismos: ¿No es ése el mundo que yo deseo? ¿No es ése el mundo que todos llevamos dentro del corazón? El mundo que queremos ¿no es un mundo de armonía y de paz, dentro de nosotros mismos, en la relación con los demás, en las familias, en las ciudades, en y entre las naciones? Y la verdadera libertad para elegir el camino a seguir en este mundo ¿no es precisamente aquella que está orientada al bien de todos y guiada por el amor?

2. Pero preguntémonos ahora: ¿Es ése el mundo en el que vivimos? La creación conserva su belleza que nos llena de estupor, sigue siendo una obra buena. Pero también hay “violencia, división, rivalidad, guerra”. Esto se produce cuando el hombre, vértice de la creación, pierde de vista el horizonte de belleza y de bondad, y se cierra en su propio egoísmo.
Cuando el hombre piensa sólo en sí mismo, en sus propios intereses y se pone en el centro, cuando se deja fascinar por los ídolos del dominio y del poder, cuando se pone en el lugar de Dios, entonces altera todas las relaciones, arruina todo; y abre la puerta a la violencia, a la indiferencia, al enfrentamiento. Eso es exactamente lo que quiere hacernos comprender el pasaje del Génesis en el que se narra el pecado del ser humano: El hombre entra en conflicto consigo mismo, se da cuenta de que está desnudo y se esconde porque tiene miedo (Gn 3,10), tiene miedo de la mirada de Dios; acusa a la mujer, que es carne de su carne (v. 12); rompe la armonía con la creación, llega incluso a levantar la mano contra el hermano para matarlo. ¿Podemos decir que de la “armonía” se pasa a la “desarmonía”? ¿Podemos decir eso: que de la armonía se pasa a la “desarmonía”? No, no existe la “desarmonía”: o hay armonía o se cae en el caos, donde hay violencia, rivalidad, enfrentamiento, miedo…
Precisamente en medio de este caos, Dios pregunta a la conciencia del hombre: «¿Dónde está Abel, tu hermano?». Y Caín responde: «No sé, ¿soy yo el guardián de mi hermano?» (Gn 4,9). Esta pregunta se dirige también a nosotros, y también a nosotros nos hará bien preguntarnos: ¿Soy yo el guardián de mi hermano? Sí, tú eres el guardián de tu hermano. Ser persona humana significa ser guardianes los unos de los otros. Sin embargo, cuando se rompe la armonía, se produce una metamorfosis: el hermano que deberíamos proteger y amar se convierte en el adversario a combatir, suprimir. ¡Cuánta violencia se genera en ese momento, cuántos conflictos, cuántas guerras han jalonado nuestra historia! Basta ver el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas. No se trata de algo coyuntural, sino que es verdad: en cada agresión y en cada guerra hacemos renacer a Caín. ¡Todos nosotros! Y también hoy prolongamos esta historia de enfrentamiento entre hermanos, también hoy levantamos la mano contra quien es nuestro hermano. También hoy nos dejamos llevar por los ídolos, por el egoísmo, por nuestros intereses; y esta actitud va a más: hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho más sutiles nuestras razones para justificarnos. Como si fuese algo normal, seguimos sembrando destrucción, dolor, muerte. La violencia, la guerra traen sólo muerte, hablan de muerte. La violencia y la guerra utilizan el lenguaje de la muerte.
Tras el caos del Diluvio, dejó de llover, apareció el arco iris y la paloma trajo un ramo de olivo. Pienso también hoy en aquel olivo que los representantes de las diferentes religiones plantamos en Buenos Aires, en la Plaza de Mayo, el año 2000, pidiendo que no haya más caos, pidiendo que no haya más guerra, pidiendo paz.

3. Y en estas circunstancias, me pregunto: ¿Es posible seguir el camino de la paz? ¿Podemos salir de esta espiral de dolor y de muerte? ¿Podemos aprender de nuevo a caminar por las sendas de la paz? Invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna de la Salus populi romani, Reina de la paz, quiero responder: Sí, es posible para todos. Esta noche me gustaría que desde todas las partes de la tierra gritásemos: Sí, es posible para todos. Más aún, quisiera que cada uno de nosotros, desde el más pequeño hasta el más grande, incluidos aquellos que están llamados a gobernar las naciones, dijese: Sí, queremos. Mi fe cristiana me lleva a mirar a la Cruz. ¡Cómo quisiera que por un momento todos los hombres y las mujeres de buena voluntad mirasen la Cruz! Allí se puede leer la respuesta de Dios: allí, a la violencia no se ha respondido con violencia, a la muerte no se ha respondido con el lenguaje de la muerte. En el silencio de la Cruz calla el fragor de las armas y habla el lenguaje de la reconciliación, del perdón, del diálogo, de la paz. Quisiera pedir al Señor, esta noche, que nosotros cristianos y los hermanos de las otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad gritasen con fuerza: ¡La violencia y la guerra nunca son el camino para la paz! Que cada uno mire dentro de su propia conciencia y escuche la palabra que dice: Sal de tus intereses que atrofian tu corazón, supera la indiferencia hacia el otro que hace insensible tu corazón, vence tus razones de muerte y ábrete al diálogo, a la reconciliación; mira el dolor de tu hermano — pienso en los niños, solamente en ellos…—, mira el dolor de tu hermano, y no añadas más dolor, detén tu mano, reconstruye la armonía que se ha roto; y esto no con la confrontación, sino con el encuentro. ¡Que se acabe el sonido de las armas! La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad. Resuenen una vez más las palabras de Pablo VI: «Nunca más los unos contra los otros; jamás, nunca más… ¡Nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra!» (Discurso a las Naciones Unidas, 4 octubre 1965: AAS 57 [1965], 881). «La Paz se afianza solamente con la paz; la paz no separada de los deberes de la justicia, sino alimentada por el propio sacrificio, por la clemencia, por la misericordia, por la caridad» (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1976: AAS 67 [1975], 671). Hermanos y hermanas, perdón, diálogo, reconciliación son las palabras de la paz: en la amada nación siria, en Oriente Medio, en todo el mundo. Recemos esta noche por la reconciliación y por la paz, contribuyamos a la reconciliación y a la paz, y convirtámonos todos, en cualquier lugar donde nos encontremos, en hombres y mujeres de reconciliación y de paz. Así sea.

Fotografías de la Divina Pastora en el risco

Tras el apoteósico y multitudinario traslado del pasado 31 de agosto, hoy publicamos algunas fotografías de la Divina Pastora en el Risco, gentileza del fotógrafo Ángel Rodríguez Serrano. En las mismas, se muestra a la Virgen con el extraordinario y maravilloso sombrero diseñado por Victorio y Lucchino, que también estuvieron presentes en el traslado.






Los diseñadores del sombrero reciben un cuadro
 de la Divina Pastora de manos del Hermano Mayor
(Foto: Pastora Monge)

lunes, 2 de septiembre de 2013

Las fiestas de la Divina Pastora de Cantillana en La Vanguardia

La edición digital del diario La Vanguardia ha publicado en el día de hoy, en su sección dedicada al turismo y viajes, una relación  titulada: Diez propuestas para ir de fiesta este septiembre, donde aparecen, como no podía ser de otra forma, las fiestas de la Divina Pastora de Cantillana junto con una fotografía de la romería cruzando el río y un breve texto explicativo de las mismas.

Con las fiestas pastoreñas, también se destacan las otras nueve fiestas de máximo interés a celebrar en toda España en este mes: Santa Tecla (Tarragona), el Cascamorras (Guadix), Cartagineses y Romanos (Cartagena), Vendimia riojana (Logroño), Virgen de Gracia (San Lorenzo del Escorial), Feria de Albacete, Santos Mártires de Valdecuna (Mieres), La Mercé (Barcelona) y Moros y Cristianos (Murcia).

Desde aquí queremos agradecer a la periodista de La Vanguardia, Lidia Bernaus, a quien facilitamos el texto y la fotografía, la publicación y difusión de nuestras fiestas, que ya son referentes y conocidas en toda la geografía española como las mejores que se celebran en el mes de septiembre.


Pinchar en la imagen para acceder a LaVanguardia.com

Pulsera de la Divina Pastora gratis con El Correo de Andalucía


Con motivo de la celebración de las fiestas pastoreñas, EL Correo de Andalucía ha decidido regalar el próximo jueves 5 de septiembre junto con su diario, una pulsera conmemorativa en tela con el lema "Pastora de Cantillana siempre contigo". Esta es una promoción válida para los puestos de venta de prensa en Cantillana.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Patrimonio inmaterial e intemporal

         
      La religiosidad popular es algo muy arraigado en nuestra tierra y en la actualidad sus vivencias más populares se hallan en nuestros pueblos y en los lugares más profundos de Hispanoamérica donde han quedado como ritos ancestrales de los antepasados comunes. Mucho se ha escrito ensalzando estas costumbres o vituperándolas, pero ahí están vivas y pujantes, traspasando el tiempo y la misma Historia. Porque es algo que está en el alma colectiva y, sin contar con el patrimonio artístico que en muchas ocasiones se conserva, está el patrimonio inmaterial de una cultura y unas costumbres escondidas en lo más profundo del ser de cada uno y por eso sus manifestaciones son tan espectaculares como espirituales, lo que las convierte en algo intemporal.

           Invitada por un querido amigo, ilustre cantillanero, he tenido este año el privilegio de vivir la fiesta de la Pastora en toda su belleza y esplendor. Cantillana, la preciosa villa q se asoma al Guadalquiviren su confluencia con el Viar, es probablemente más conocida por su legendario barquero, popularizado en una antigua serie de televisión, que por su rica historia. Sus orígenes parece que se remontan a la época fenicia y fue bautizada por los romanos como IlipaNaeva. Poco después de la toma de Sevilla pasó a formar parte del patrimonio del Cabildo Catedral, junto con Brenes y Villaverde, hasta que, en 1575, por una operación rocambolesca y cortesana, las villas pasaron a la Corona mediante una compra de Felipe II, que a su vez las vendió por una considerable cantidad a un fabuloso mercader inmortalizado por Lope, Juan Antonio Corzo Vicentelo, que se convirtió asi en señor de ellas, sobre las que sus herederos consiguieron dos marquesados, y siguieron siendo señoriales hasta el siglo XIX.

           La devoción de Cantillana a la Pastora tiene su razón de ser en esta historia. Fray Isidoro de Sevilla, el conocido capuchino, que soñó y diseñó la iconografía de la virgen transformada en pastora para acercarla  al pueblo, pertenecía a la familia de los Condes de Cantillana,  por su apellido Medina Vicentelo. Es lógico que la devoción que pronto se implantó en toda España a través de su orden, fuera llevada a la Villa de sus parientes. De ahí la antigüedad -principios del siglo XVIII- de esta devoción.

           Yo conocía la blanca belleza de Cantillana con sus estrechas y cuidadas calles subiendo hasta el cerro donde se alza la iglesia del S. XVI dominándolo todo. Pero no podía imaginar el espectáculo que ofrecía iluminada y decorada con banderas y gallardetes. Intencionadamente llegue después de la salida de la Virgen para no interferir un acto íntimo que la familia de mi amigo había repetido de generación en generación. Mientras lo esperaba en su casa, los cohetes inundaron la noche y el ruido de las campanas de la torre de la iglesia se alzaba sobre el estruendo de la pólvora.

           Cuando todo aquello pasó y la Virgen comenzó su procesión por el pueblo fui conducida a un magnifico balcón de una casa de la calle Martin Rey que pertenece a una antigua  “mayordoma” familia de mi amigo. Por el camino me enteré de dos cosas que me dejaron atónita: aquel alarde de luz y adornos, aquel precioso arco de arquitectura efímera y aquellos fuegos de artificio a los que somos tan aficionados, no tenían nada que ver con el Ayuntamiento; estaba todo costeado y preparado por los hermanos de la Pastora. Y también me asombró que la ceremonia principal de la noche, al descubrir a la Virgen de su sombrero de pastora se hiciera delante de la casa de la antigua “mayordoma”. Y supe que la Hermandad de la Pastora de Cantillana había estado siempre regida por mujeres, hasta que años después de la Guerra Civil, no sé si por el nacional-catolicismo imperante o por la dura mano del Cardenal Segura, cambiaron sus estatutos. ¡El antiguo feminismo o matriarcado de nuestros pueblos, aún sin estudiar, que debería ser investigado por el Ministerio de Igualdad!

           Durante las dos horas que permanecí en aquel balcón puede observar un gentío expectante; una multitud compuesta por personas de todas las edades, condición social e ideología –se notaba en su indumentaria- unidos por su fe y sus emociones –se notaba en sus rostros- que fue aumentando a medida que la Virgen se acercaba. Su aparición arrancó un mismo grito salido de miles de gargantas y el acto que pude contemplar a dos metros me traslado a otra época: podía perfectamente haber sido una ceremonia del siglo XVI. El bello paso de plata, adornado con mimo, era un ascua de luz materialmente abrazado por una masa compacta de hermanos que la rodeaban encorsetados en la estrecha calle. Cuando, lentamente, avanzó entre continuos vivas hasta el lugar en que me encontraba, comenzó la ceremonia de despojar a la Virgen del sombrero. Un cura con sotana –no sé si el párroco- se subió al paso y dio otros cuatro o cinco sonoros vivas que dieron lugar a una verdadera apoteosis sublimada con la suelta de palomas y una densa y bella lluvia de pétalos de rosas rojos y blancos que consiguieron transformar el colorido del paso como por arte de encantamiento. Inundada por la emoción del momento y contemplando los rostros arrobados por una mezcla de alegría, excitación o nostalgia pensé que aquello era pura fe que para mí no es otra cosa que sentimientos compartidos en una misma creencia. Algo que se repite en muchos lugares de nuestra geografía. Y pensé en la dificultad con la que se encuentran los que pretenden hacer de España un país laico por muchos crucifijos que retiren.

Enriqueta Vila Vilar
De la Real academia Sevillana de Buenas Letras