Compartimos hoy con nuestros lectores, la primera galería fotográfica del viaje cultural a las poblaciones extremeñas de Olivenza y Zafra, celebrado el pasado 6 de Diciembre,
organizado por nuestra hermandad.
Pontificia, Real, Ilustre, Franciscana y Muy Antigua Hermandad del Santo Rosario de la Divina Pastora de las Almas y Redil Eucarístico -CANTILLANA-
Los cronistas de la época nos dicen que la conmoción popular provocó incluso problemas de orden público. A raíz de estos hechos el Arzobispo, a una con el Cabildo, en julio de 1615 envió a Roma una legación para solicitar la reafirmación de la doctrina inmaculista e, incluso, su definición dogmática.
En Olivenza, bonito pueblo de la provincia de Badajoz, que desde mediados del siglo XIII hasta 1801 perteneció a Portugal, se podrán visitar sus principales monumentos: Castillo y recinto amurallado, Museo etnográfico, Iglesia del Castillo, Capilla de la Casa de la Misericordia, Iglesia de la Magdalena... En sus calles se encuentran variadas muestras de su peculiar arquitectura, edificios civiles como el Ayuntamiento, construcciones defensivas como los baluartes, las puertas de acceso al recinto amurallado, casas señoriales, o las pequeñas capillas que recuerdan las estaciones del Viacrucis.
En Zafra visitaremos la parroquia de la Candelaria, iglesia Colegiata del siglo XVI que contiene nueve lienzos de Zurbarán; el Convento de Santa Clara, con iglesia y claustro del siglo XV y un interesante museo con numerosas piezas de arte sacro. En el recorrido por el pueblo entre otros edificios y monumentos veremos la Plaza Mayor, rodeada de soportales, y la Plaza Chica, el Hospital de Santiago, la Casa Palacio de los García de Toledo y el Castillo-Palacio de los Duques de Feria.
Del mismo modo que el pueblo de Israel se preparó para la venida del Mesías, que era esperado como el cumplimiento de la promesa hecha por Dios a nuestros primeros padres, renovada a los patriarcas y reiterada una y mil veces por la palabra de los profetas, así también hoy el nuevo pueblo de Dios, los cristianos, nos preparamos intensamente para celebrar el recuerdo actualizado de aquel gran acontecimiento, que significó el comienzo de nuestra salvación. Sólo si disponemos nuestro corazón para acoger al Señor, como lo hicieron María y José, los pastores y los magos, el Adviento y la Navidad será para nosotros un hito de gracia y salvación.
El Adviento es uno de los tiempos especialmente fuertes del año litúrgico. Por ello, hemos de vivirlo con intensidad y con esperanza, la virtud propia del Adviento, la esperanza en el Dios que viene a salvarnos, que viene a dar respuesta a nuestras perplejidades y sinsentidos, a poner bálsamo en nuestras heridas, a devolvernos la libertad y a alentarnos con la promesa de la salvación definitiva, de una vida eterna, feliz y dichosa.
El pasado sábado 23 de noviembre tuvo lugar la anunciada peregrinación de la Hermandad de la Divina Pastora de Cantillana a la Basílica de la Esperanza Macarena, con motivo de su Año Jubilar. Una representación de la Hermandad anfitriona, encabezada por su Hermano Mayor, don Manuel García, recibió a nuestra hermandad en las mismas puertas de la Basílica, donde entró el simpecado de la Divina Pastora para ser depositado a las plantas de la Esperanza Macarena. Posteriormente el numeroso grupo de peregrinos que hasta allí se desplazaron, asistió a la Santa Misa, que fue retransmitida en directo por María Visión, y en cuya homilía se destacó la relación de la advocación de la Divina Pastora con aquel lugar y con la iglesia de San Gil, desde donde partió el primer rosario pastoreño el 8 de septiembre de 1703, gracias a Fray Isidoro de Sevilla. Tras la Santa Misa, nuestro Hermano Mayor hizo entrega de un cuadro de la Divina Pastora a la hermandad macarena, como agradecimiento a las atenciones recibidas. A continuación, el simpecado pastoreño salió por las puertas de la Basílica, atravesando su atrio entre los aplausos y vivas de los presentes, rumbo a la parroquia cantillanera, donde permanece durante todo el año.