"Los católicos en internet debemos construir caminos de evangelización, no de odio e intolerancia".

Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla

Pontificia, Real, Ilustre, Franciscana y Muy Antigua Hermandad del Santo Rosario de la Divina Pastora de las Almas y Redil Eucarístico -CANTILLANA-

miércoles, 14 de febrero de 2018

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2018


Queridos hermanos y hermanas:
Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida. Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12). Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.
Los falsos profetas
Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?
Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.
Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.
Un corazón frío
Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?
Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.
También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.
El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.
¿Qué podemos hacer?
Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.
El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos, para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.
El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?
El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.
Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos
El fuego de la Pascua
Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.
Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.
En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu», para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.
Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.

martes, 13 de febrero de 2018

Excursión cultural a Jerez de la Frontera (28 de febrero, día de Anadalucía)

PROGRAMA:

Salida de Cantillana a las 7 h., de la Puerta de Malara. Parada para desayunar. Continuación del viaje hasta Jerez de la Frontera. Visitaremos el Alcázar, bello ejemplo de la arquitectura almohade del siglo XII, donde recorreremos todas sus dependencias, mezquita, baños, jardines y patios, así como el Palacio de Villavicencio, del siglo XVII, que se encuentra dentro del recinto y la antigua farmacia.

La ruta continuará en la parroquia de San Dionisio, de estilo gótico mudéjar, uno de los principales templos de la ciudad, en el que se encuentran destacados retablos y una de las primeras imágenes de la Divina Pastora. Seguidamente visitaremos la iglesia monumental de San Miguel, el templo gótico más destacado de la ciudad, ejemplo del mejor renacimiento andaluz, con retablo mayor de Martínez Montañés y una bella capilla sacramental barroca. Entre las obras de arte que conserva destaca la custodia procesional de Laureano de Pina.

Almuerzo en el céntrico restaurante Casa Gabriela, junto a la plaza del Ayuntamiento Viejo. Continuaremos el recorrido en el Palacio del Virrey Laserna, propiedad del Conde de los Andes, una de las casas señoriales más destacadas de Jerez, abierta recientemente al público. Veremos los patios y estancias, repletas de antigüedades e importantes obras de arte, con cuadros de artistas como Rubens.

Finalmente visitaremos la Catedral, construcción gótica, con añadidos barrocos y neoclásicos, que cuenta además con un museo sacro, con interesantes piezas de orfebrería y pintura, como el cuadro de La Virgen Niña de Zurbarán.

Precio por persona: 48 euros.
El precio incluye: Ruta en autobús, almuerzo en restaurante y todas las visitas a los monumentos señalados.
ORGANIZA: HERMANDAD DE LA DIVINA PASTORA (Cantillana)


martes, 30 de enero de 2018

viernes, 26 de enero de 2018

Nombramiento de pregonero



En Cabildo de Oficiales celebrado en la noche de ayer jueves 25 de enero, fue aprobado, por unanimidad de la Junta de Gobierno, el nombramiento de nuestro hermano Ignacio Laguillo Morejón como pregonero de la Romería de la Divina Pastora 2018. Desde aquí le felicitamos y agradecemos su colaboración con la hermandad al aceptar el nombramiento.

Cabildo General Ordinario



Don Francisco Javier Arias Solís, como Secretario de la Hermandad de la Divina Pastora, en cumplimiento de nuestra Regla 30º, comunica por orden del Hermano Mayor a todos los hermanos mayores de 18 años censados en ese domicilio, que el próximo día 10 de febrero (sábado) a las 4,30 de la tarde, (en primera convocatoria y media hora más tarde en segunda convocatoria), en la Iglesia Parroquial, ante nuestra Imagen Titular, la Divina Pastora de las Almas, se celebrará Cabildo General Ordinario con el siguiente orden del día:

         Invocación al Espíritu Santo, Padrenuestro, Avemaría, Gloria y oración a la Divina Pastora de las Almas.

         Lectura y aprobación, si procede, del acta del último Cabildo General Ordinario.

         Lectura y aprobación, si procede, de las cuentas de este último ejercicio.

         Lectura y aprobación, si procede, de los nuevos presupuestos.

         Informe del Hermano Mayor.

         Ruegos y Preguntas sobre los puntos del orden del día.

         Avemaría y canto a la Divina Pastora de las Almas.

A partir del día 29 de enero, en horario de 19 a 20 hs. en la Casa Hermandad, de lunes a viernes, estarán a disposición de los hermanos las cuentas de este último ejercicio.

Se ruega que el contenido de esta citación sea comunicada a todos los hermanos/as de esta casa mayores de 18 años.

Cantillana, 26 de Enero de 2018

martes, 16 de enero de 2018

Triduo al beato Marcelo Spínola


LPONTIFICIA, REAL, ILUSTRE, FRANCISCANA Y MUY ANTIGUA
HERMANDAD DEL SANTO ROSARIO DE LA
Divina Pastora de las Almas
REDIL EUCARÍSTICO, 
fundada en el año del Señor de 1720 por el V. P. fray Isidoro de Sevilla, erigida y establecida canónicamente, y con la aprobación del Real y Supremo Consejo de Castilla, en la Iglesia Parroquial de esta villa, donde posee capilla propia, adherida espiritualmente con carta de Hermandad a la Orden Capuchina y de la que es Hermano Mayor Honorario S. M. Don Juan Carlos I, Rey de España,
 celebrará en cumplimiento de sus Reglas
DEVOTO TRIDUO
en honor de su muy querido Hermano Mayor Perpetuo el
Beato Marcelo Spínola  y Maestre,
Cardenal Arzobispo de Sevilla, 
durante los días
17,18 y 19 de enero.
Los cultos tendrán lugar en la Iglesia Parroquial de esta Villa, en el altar de la Divina Pastora, dando comienzo a las 7 de la tarde, con el siguiente orden:
Rezo del Santo Rosario, Letanías a la Divina Pastora, Ejercicio del Triduo y Santa Misa.
A la terminación de la Santa Misa se cantará la Salve a la Divina Pastora.

El día 19 a las 7 de la tarde tendrá lugar la
FUNCIÓN SOLEMNE
Oficiada por nuestro párroco y director espiritual el
Rvdo. Sr. D. Antonio Guerra Milla, Pbro.

Al terminar la Santa Misa de ese día, se dará a besar la sagrada reliquia del Beato que custodia esta Hermandad, la cual se hallará expuesta durante los días del triduo a la pública veneración de todos los fieles en el altar de la Divina Pastora.

CANTILLANA                                                                         ENERO 2018

lunes, 1 de enero de 2018

Solemnidad de Santa María Madre de Dios


El año se abre en el nombre de la Madre. Madre de Dios es el título más importante de la Virgen. Pero nos podemos plantear una cuestión: ¿Por qué decimos Madre de Dios y no Madre de Jesús? Algunos en el pasado pidieron limitarse a esto, pero la Iglesia afirmó: María es Madre de Dios.

Tenemos que dar gracias porque estas palabras contienen una verdad espléndida sobre Dios y sobre nosotros. Y es que, desde que el Señor se encarnó en María, y por siempre, nuestra humanidad está indefectiblemente unida a él. Ya no existe Dios sin el hombre: la carne que Jesús tomó de su Madre es suya también ahora y lo será para siempre. Decir Madre de Dios nos recuerda esto: Dios se ha hecho cercano con la humanidad como un niño a su madre que lo lleva en el seno.

La palabra madre (mater) hace referencia también a la palabra materia. En su Madre, el Dios del cielo, el Dios infinito se ha hecho pequeño, se ha hecho materia, para estar no solamente con nosotros, sino también para ser como nosotros. He aquí el milagro, la novedad: el hombre ya no está solo; ya no es huérfano, sino que es hijo para siempre. El año se abre con esta novedad. Y nosotros la proclamamos diciendo: ¡Madre de Dios! Es el gozo de saber que nuestra soledad ha sido derrotada.

Es la belleza de sabernos hijos amados, de conocer que no nos podrán quitar jamás esta infancia nuestra. Es reconocerse en el Dios frágil y niño que está en los brazos de su Madre y ver que para el Señor la humanidad es preciosa y sagrada. Por lo tanto, servir a la vida humana es servir a Dios, y que toda vida, desde la que está en el seno de la madre hasta que es anciana, la que sufre y está enferma, también la que es incómoda y hasta repugnante, debe ser acogida, amada y ayudada.

Dejémonos ahora guiar por el Evangelio de hoy. Sobre la Madre de Dios se dice una sola frase: «Custodiaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lc 2,19). Custodiaba. Simplemente custodiaba. María no habla: el Evangelio no nos menciona ni tan siquiera una sola palabra suya en todo el relato de la Navidad. También en esto la Madre está unida al Hijo: Jesús es infante, es decir «sin palabra».

Él, el Verbo, la Palabra de Dios que «muchas veces y en diversos modos en los tiempos antiguos había hablado» (Hb 1,1), ahora, en la «plenitud de los tiempos» (Ga 4,4), está mudo. El Dios ante el cual se guarda silencio es un niño que no habla. Su majestad es sin palabras, su misterio de amor se revela en la pequeñez. Esta pequeñez silenciosa es el lenguaje de su realeza. La Madre se asocia al Hijo y custodia en el silencio.

Y el silencio nos dice que también nosotros, si queremos custodiarnos, tenemos necesidad de silencio. Tenemos necesidad de permanecer en silencio mirando el pesebre. Porque delante del pesebre nos descubrimos amados, saboreamos el sentido genuino de la vida. Y contemplando en silencio, dejamos que Jesús nos hable al corazón: que su pequeñez desarme nuestra soberbia, que su pobreza desconcierte nuestra fastuosidad, que su ternura sacuda nuestro corazón insensible.

Reservar cada día un momento de silencio con Dios es custodiar nuestra alma; es custodiar nuestra libertad frente a las banalidades corrosivas del consumo y la ruidosa confusión de la publicidad, frente a la abundancia de palabras vacías y las olas impetuosas de las murmuraciones y quejas.

El Evangelio sigue diciendo que María custodiaba todas estas cosas, meditándolas. ¿Cuáles eran estas cosas? Eran gozos y dolores: por una parte, el nacimiento de Jesús, el amor de José, la visita de los pastores, aquella noche luminosa. Pero por otra parte: el futuro incierto, la falta de un hogar, «porque para ellos no había sitio en la posada» (Lc 2,7), la desolación del rechazo, la desilusión de ver nacer a Jesús en un establo.

Esperanzas y angustias, luz y tiniebla: todas estas cosas poblaban el corazón de María. Y ella, ¿qué hizo? Las meditaba, es decir las repasaba con Dios en su corazón. No se guardó nada para sí misma, no ocultó nada en la soledad ni lo ahogó en la amargura, sino que todo lo llevó a Dios. Así custodió. Confiando se custodia: no dejando que la vida caiga presa del miedo, del desconsuelo o de la superstición, no cerrándose o tratando de olvidar, sino haciendo de toda ocasión un diálogo con Dios. Y Dios que se preocupa de nosotros, viene a habitar nuestras vidas.

Este es el secreto de la Madre de Dios: custodiar en el silencio y llevar a Dios. Y como concluye el Evangelio, todo esto sucedía en su corazón. El corazón invita a mirar al centro de la persona, de los afectos, de la vida.

También nosotros, cristianos en camino, al inicio del año sentimos la necesidad de volver a comenzar desde el centro, de dejar atrás los fardos del pasado y de empezar de nuevo desde lo que importa.

Aquí está hoy, frente a nosotros, el punto de partida: la Madre de Dios. Porque María es exactamente como Dios quiere que seamos nosotros, como quiere que sea su Iglesia: Madre tierna, humilde, pobre de cosas y rica de amor, libre del pecado, unida a Jesús, que custodia a Dios en su corazón y al prójimo en su vida. Para recomenzar, contemplemos a la Madre. En su corazón palpita el corazón de la Iglesia. La fiesta de hoy nos dice que para ir hacia delante es necesario volver de nuevo al pesebre, a la Madre que lleva en sus brazos a Dios.

La devoción a María no es una cortesía espiritual, es una exigencia de la vida cristiana. Contemplando a la Madre nos sentimos animados a soltar tantos pesos inútiles y a encontrar lo que verdaderamente cuenta. El don de la Madre, el don de toda madre y de toda mujer es muy valioso para la Iglesia, que es madre y mujer.

Y mientras el hombre frecuentemente abstrae, afirma e impone ideas; la mujer, la madre, sabe custodiar, unir en el corazón, vivificar. Para que la fe no se reduzca sólo a una idea o doctrina, todos necesitamos de un corazón de madre, que sepa custodiar la ternura de Dios y escuchar los latidos del hombre. Que la Madre, que es el sello especial de Dios sobre la humanidad, custodie este año y traiga la paz de su Hijo al corazón de todos los hombres y al mundo entero.

(Homilía de S.S. el Papa Francisco. 1 de enero de 2018)


viernes, 29 de diciembre de 2017

Necrológica

En la tarde de hoy hemos recibido la triste noticia del fallecimiento en Granada de fray Miguel de Cantillana, hijo de este pueblo, destacado devoto de la Divina Pastora y gran benefactor de nuestra hermandad. Desde aquí trasladamos el pésame a su familia, a la vez que elevamos oraciones por el eterno descanso de su alma, rogando a Dios que le admita en su seno, y a la Divina Pastora, a quien tanto quiso, que le permita seguir viviendo con ella en el risco del cielo.

A lo largo de la mañana de este sábado, 30 de diciembre, se abrirá la capilla ardiente con sus restos mortales en nuestra Casa Hermandad, hasta su posterior traslado a la parroquia donde se celebrará el funeral por el eterno descanso de nuestro hermano.

Descanse en paz.

Fray Miguel de la Divina Pastora

Hace más de sesenta años, los niños de aquella época no sabíamos nada de los medios de comunicación. Hoy, ¡gracias a Dios!, tenemos la televisión, la radio, internet y otros tantos medios de información que nos acercan desde lugares muy distantes, las noticias y todo lo que es la riqueza de esta fraternidad universal, que es el mundo.

Como desde otros muchos conventos de capuchinos, desde el de sanlúcar de Barrameda también se extendió la devoción a la Divina Pastora. Esta advocación caló tanto en los corazones de sus gentes, que se tornó tan popular como lo eran el Castillo de Santiago o la Manzanilla. Tal era su calado que en aquellos tiempos, la hoy feria de Sanlúcar se la conocía como "de la Divina Pastora".

Pero los niños sanluqueños desconocíamos por completo cómo se la celebraba en otros pueblos y ciudades. El Convento de Capuchinos, (lugar que muchos visitábamos todos los domingos) y sobre todo sus frailes, se convirtieron en nuestros referentes de esa fraternidad universal que les mencionaba al principio. Ellos nos explicaban como la devoción a la Divina Pastora no era sólo una práctica en Sanlúcar, pues era celebrada en muchos lugares.

Por aquel tiempo, me refiero al año 1955 aproximadamente, solíamos acudir al convento, procedentes del colegio de la Salle, para hacer de acólitos en las fiestas. Un buen día llegó un joven postulante del pueblo de Cantillana. Aquél joven, guiado por la Divina Pastora , Madre del Buen Pastor, vino a Sanlúcar para seguir las huellas de san Francisco de Asís. De nombre Miguel, era un entusiasta, un fervoroso devoto de la Pastora Divina, como se dice en Cantillana. Él contaba en comunidad de qué forma tan peculiar y entusiasta se celebraban en su pueblo las fiestas pastoreñas.

Aquel muchacho joven de dieciocho años no podía hablar con los monaguillos, -era época donde la vida conventual y la formación era muy distintas a la de hoy-, pero él lo contaba a los otros hermanos capuchinos y ellos a su vez nos lo contaban a nosotros. así fui conociendo como Cantillana venera a la Madre de Dios, en su advocación de la Divina Pastora . Fray Miguel de Cantillana, aquel joven entusiasta es un capuchino que junto con su familia ha vivido para el mensaje pastoril, para la Madre de Dios, Pastora de las Almas. Basta con acercarse a él, para que te transmita su fervor a la Virgen María.

He tenido la ocasión de vivir con él en comunidad, en distintas épocas. Si pasas por su lado no es raro oírle recitar una cancioncilla, que es una oración a la Divina Pastora . En estos tiempos de crisis te dice: "la Pastora Divina nos sacará de todo esto; la Pastora Divina nos acompaña". Así podría compartir otros muchos recuerdos y conocimientos que fray Miguel me ha ido transmitiendo.

Recuerdo que siendo yo muy joven, casi un adolescente, coincidí con él en el Convento de Capuchinos de Córdoba, y cuando tenía ocasión me sacaba de paseo y me llevaba a alguna iglesia que otra, donde había imágenes de la Divina Pastora y me contaba la historia de aquella bendita imagen, o como cuando me llevó en otra ocasión a las ermitas de la Virgen de belén, un risco de ermitas, donde encontramos una imagen de la Pastora que había donado el Beato Diego José de Cádiz. A fray Miguel, seguidor del Beato capuchino, también cuando le ha llegado algo a sus manos relacionado con esta devoción, se lo ha donado a la Divina Pastora de Cantillana. Por eso, cuando le hace alguna ofrenda, lo hace con la bendición de esos santos capuchinos.

Tanto fray Miguel como su familia, especialmente su recordada madre, han sido y son apóstoles de la Madre de Dios en la advocación eminentemente capuchina de la Divina Pastora. Fray Miguel lleva más de sesenta años de entrega a Dios, quemando su vida al servicio generoso de Él y de su bendita Madre, de manera callada y silenciosa, sin hacerse notar, sin buscar honores ni distinciones.

Sé que su amor a la virgen y su cariño a su pueblo de Cantillana, le hace estar presente en todas las celebraciones que en su honor allí se tienen, participando en los cultos y colaborando en todo incondicionalmente.

Sirvan esta pequeña semblanza y las líneas que le siguen, como pequeño homenaje a fray Miguel, que pregona cada día con su vida el mensaje de la Divina Zagala y las glorias de Pastora tan divina.

" Madre celestial, cubierta con la pellica de la paz, en medio de corderillos en libertad, bajo la caricia umbrosa de almendro en flor; la Pastora Divina puebla nuestra imaginación de aires campestres; esquilas de plata en los luceros del atardecer; tomillo y retama, inciensos de la montaña; flores del prado que exhalan su canción de primavera; rebaños de nubecillas juguetonas en el horizonte de la tarde estival... Es como si la creación toda formara una sola voz para aclamarla Pastora Soberana. Ella es la Pastora de nuestros campos. Reina de lo sencillo, como su atuendo, de lo agreste como su cayado. Y será siempre Pastora allí donde retocen alegres niñas en almas adultas. allí donde el hombre compone verso a verso el poema de su existencia... Allí donde cada amanecer es la inédita canción de Dios... Es Pastora de aquellos que caminan por la vida a la intemperie, ricos de esperanzas, dueños del día y de la noche y de su propia libertad. Pastora de aquellos a quienes rozó el misterio de una llamada como un breve batir de alas; y en la noche de su espíritu, buscaron las sendas del aprisco. Porque "ellos conocen su voz y le siguen". También la Pastora "conoce a sus ovejas" y "llama a cada una por su nombre".

Madre Divina del Buen Pastor. ampáranos, protégenos con tu manto y sigue rogando a Dios por todas las ovejas de tu rebaño y por la Orden Capuchina que te aclama como patrona de todas sus misiones.


Fray José de Sanlúcar, Hermano Capuchino. (Cantillana y su Pastora, 2012)