Este jueves 28 de febrero, a las 8 de la tarde se hará efectiva la renuncia del Papa Benedicto XVI y se iniciará el periodo de sede vacante hasta la elección del nuevo Pastor de la Iglesia. S.S. el Papa abandonará el Palacio Pontificio del Vaticano a las 16:55 horas siendo despedido en el Patio de San Dámaso por un piquete de la Guardia Suiza y en un automóvil, acompañado del Secretario de Estado, el cardenal Bertone, se trasladará al helipuerto del Vaticano, de donde en un helicóptero viajará hasta Castel Gandolfo, a una treintena de kilómetros al sur de Roma.
En el helipuerto de la Villa Pontificia será recibido por las autoridades civiles y religiosas locales y alrededor de las cinco y media de la tarde se asomará al balcón principal de la residencia papal para saludar a los fieles reunidos en la plaza. Ese será el último acto público del Pontífice y la única señal visible que anunciará que Benedicto XVI ya no es Papa se verá a las ocho de la tarde, cuando la Guardia Suiza que presta guardia en la puerta del palacio de Castel Gandolfo concluya su servicio y abandone el lugar. A partir de ese momento, la Guardia Suiza dejará de prestar servicio a Ratzinger, cuya seguridad seguirá estando garantizada por la Gendarmería Vaticana.
Todo ello será recogido por las cámaras del Centro Televisivo Vaticano y retransmitido en directo en nuestro blog, al igual que hemos ido ofreciendo los últimos actos públicos de este Pontificado.
En la última y multitudinaria Audiencia General de este miércoles el Papa se expresó en español con el siguiente mensaje:
"Queridos hermanos y hermanas:
Muchas gracias por haber venido a esta última audiencia general de mi pontificado. Asimismo, doy gracias a Dios por sus dones, y también a tantas personas que, con generosidad y amor a la Iglesia, me han ayudado en estos años con espíritu de fe y humildad.
Agradezco a todos el respeto y la comprensión con la que han acogido esta decisión importante, que he tomado con plena libertad. Desde que asumí el ministerio petrino en el nombre del Señor he servido a su Iglesia con la certeza de que es Él quien me ha guiado. Sé también que la barca de la Iglesia es suya, y que Él la conduce por medio de hombres.
Mi corazón está colmado de gratitud porque nunca ha faltado a la Iglesia su luz. En este Año de la fe invito a todos a renovar la firme confianza en Dios, con la seguridad de que Él nos sostiene y nos ama, y así todos sientan la alegría de ser cristianos.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y de los países latinoamericanos, que hoy han querido acompañarme.
Os suplico que os acordéis de mí en vuestra oración y que sigáis pidiendo por los Señores Cardenales, llamados a la delicada tarea de elegir a un nuevo Sucesor en la Cátedra del apóstol Pedro.
Imploremos todos la amorosa protección de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia.
Muchas gracias. Que Dios os bendiga".