"Los católicos en internet debemos construir caminos de evangelización, no de odio e intolerancia".

Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla

Pontificia, Real, Ilustre, Franciscana y Muy Antigua Hermandad del Santo Rosario de la Divina Pastora de las Almas y Redil Eucarístico -CANTILLANA-

viernes, 14 de junio de 2013

Jornada Evangelium Vitae: Creyendo tenemos la vida

Nuestros lectores podrán seguir los actos del encuentro que tendrá lugar en Roma entre el 15 y 16 de junio,  gracias a la señal del Centro Televisivo Vaticano  


Como parte de los grandes eventos con el Papa Francisco que este 2013 organiza el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización con ocasión del Año de la Fe, en los próximos días ocurrirá uno que será de gran importancia para quienes trabajan por la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

La Jornada de la "Evangelium Vitae" tendrá lugar en el Vaticano el 15 y 16 de junio con la presencia de miles de fieles de todo el mundo -especialmente de instituciones, movimientos y organizaciones que trabajan por la vida humana-, con el objeto de dar un testimonio común sobre el valor sagrado de la vida bajo la luz de la Encíclica del beato Juan Pablo II,que habla justamente sobre el valor y el carácter inviolable de la vida humana y que contiene todo el "empeño de la Iglesia sobre la promoción, el respeto y defensa de la vida" de todo ser humano, como ha subrayado Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, durante la rueda de prensa celebrada hoy en la Sala Stampa de la Santa Sede, en la que se dio a conocer las actividades de esta Jornada.

Una mensaje que se contrapone hoy a la llamada "Cultura de la Muerte"

Este evento en torno a la Encíclica del beato Papa, cobra hoy gran importancia sobre todo cuando en varios países del mundo avanza lo que se conoce como la "Cultura de la Muerte", con la que se busca introducir en la sociedad amenazas contra la vida humana como el aborto y la eutanasia.

Ya muy bien señalaba Juan Pablo II al inicio de su Carta, donde recordaba que "El Evangelio de la vida está en el centro del mensaje de Jesús", y que "la Iglesia sabe que este Evangelio de la vida, recibido de su Señor, tiene un eco profundo y persuasivo en el corazón de cada persona, creyente e incluso no creyente, porque, superando infinitamente sus expectativas, se ajusta a ella de modo sorprendente".

La Carta Encíclica "Evangelium Vitae" fue escrita por Juan Pablo II con ocasión de la Solemnidad de la Anunciación del Señor, celebrada el 25 de marzo de 1995. Asimismo decía que "todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien (...) con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo".

"Toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el corazón mismo de la Iglesia"

El mismo Juan Pablo II habló sobre las amenzas que más afectan la dignidad de la vida humana refiriéndose a la urgencia que hoy hay de transmitir este Evangelio de la vida: "Hoy este anuncio es particularmente urgente ante la impresionante multiplicación y agudización de las amenazas a la vida de las personas y de los pueblos, especialmente cuando ésta es débil e indefensa. A las tradicionales y dolorosas plagas del hambre, las enfermedades endémicas, la violencia y las guerras, se añaden otras, con nuevas facetas y dimensiones inquietantes".

Asimismo, recordó que toda amenaza a la vida humana también afecta directamente el corazón de la Iglesia: "Cada persona, precisamente en virtud del misterio del Verbo de Dios hecho carne es confiada a la solicitud materna de la Iglesia. Por eso, toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el corazón mismo de la Iglesia, afecta al núcleo de su fe en la encarnación redentora del Hijo de Dios, la compromete en su misión de anunciar el Evangelio de la vida por todo el mundo y a cada criatura".

Tarea que no solo incluye a la Iglesia, sino también a la sociedad en general, según explicaba el beato Papa: "Trabajar en favor de la vida es contribuir a la renovación de la sociedad mediante la edificación del bien común. En efecto, no es posible construir el bien común sin reconocer y tutelar el derecho a la vida, sobre el que se fundamentan y desarrollan todos los demás derechos inalienables del ser humano".

Gaudium Press / Sonia Trujillo