Queridos hermanos y hermanas:
El próximo domingo día 30 de junio, el más cercano a la solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, celebraremos el Día del Papa, en este año en que el Sucesor de Pedro ha estado excepcionalmente presente en los Medios de comunicación y. sobre todo, en la mente y en el corazón de los católicos.
Efectivamente, hemos vividos unos meses de una intensísima tonalidad eclesial. El 11 de febrero el Papa Benedicto XVI anunciaba su renuncia la ministerio de Supremo Pastor para seguir sirviendo a la Iglesia de un modo nuevo y precioso, desde el ocultamiento y la plegaria, dándonos así un testimonio emocionante de humildad, libertad de espíritu, amor a la Iglesia, convencido de la primacía de la gracia por encima del activismo, los planes y los programas pastorales.
Después de la despedida del Papa, nuestra Archidiócesis se unió a la plegaria de toda la Iglesia pidiendo al Espíritu Santo el Papa según el corazón de Dios que la Iglesia y el mundo necesitan en estos momentos. Y Dios que no abandona a su Iglesia, en la tarde del miércoles 13 de marzo, después de un cónclave excepcionalmente corto, nos concedía un nuevo Padre y Pastor, el Papa Francisco, cuya figura fue recibida con gran alegría y esperanza por los hijos de la Iglesia.
A lo largo de estos meses hemos ido conociendo su biografía, sus orígenes sencillos, sus estudios de ingeniería química, su ingreso en la Compañía de Jesús, su humildad, bondad y austeridad; su excelente preparación intelectual, su recia vida interior, su amor a Jesucristo y a los pobres, y su entrega a la Iglesia, primero en el interior de la Compañía de Jesús y después como Arzobispo de Buenos Aires y Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. La elección del nombre de Francisco y sus primeros gestos nos han permitido entrever un pontificado perfumado de aromas evangélicos, que nos reclama a todos la vuelta a lo esencial, la vuelta a Jesucristo y su Evangelio. No podemos dudar de que es el Espíritu Santo quien lo ha elegido, gracias a la elección responsable de los cardenales y a la oración insistente de la Iglesia.
La doctrina sobre el ministerio de Pedro en la Iglesia pertenece al núcleo de la fe más genuinamente católica. A lo largo de su vida pública, Jesús delinea la arquitectura constitucional de su Iglesia instituyendo el colegio de los Doce, al que sucede el Colegio episcopal, poniendo a Pedro como piedra fundamental y principio de unidad, firmeza y estabilidad del edificio de la Iglesia (Mt 16,17-19). Al mismo tiempo, le encomienda la misión de atar y desatar, de enseñar con autoridad, de regir y santificar al nuevo Pueblo de Dios y confirmar a sus hermanos en la fe (Lc 22,31-32). Para ello, le concede el carisma de la infalibilidad. Como sucesor de Pedro, el Papa no sólo es Obispo de Roma, sino también Obispo de toda la Iglesia, Vicario de Cristo y signo de la presencia continuada de Jesús en la tierra.
Por ello, hemos acogido al Papa Francisco como al que viene en nombre del Señor (Lc 19,38). Esta ha sido siempre la actitud de la Iglesia con el Sucesor de Pedro. Es la actitud que os pido a todos en este momento: vivir la comunión con el Papa Francisco, acogiendo sus enseñanzas interna, cordial y obsequiosamente, con obediencia sobrenatural, sabiendo que acogiendo las enseñanzas del Papa, acogemos las enseñanzas de Cristo a quien representa. De ahí nuestro afecto entrañable y filial, de ahí nuestra devoción y amor al Papa, algo que pertenece a la entraña más original de la fe católica.
Si todos los días hemos de orar por la persona, ministerio e intenciones del Papa, mucho más debemos hacerlo el próximo domingo en nuestra oración personal y en las celebraciones eucarísticas de nuestras parroquias y comunidades. Es ésta una fecha muy indicada para renovar el amor y la devoción por el Papa y para ayudar con nuestras limosnas, con el llamado Óbolo de San Pedro, al sostenimiento de la Sede Apostólica y al ejercicio de la caridad del Papa, que atiende a las innumerables solicitudes de ayuda que, como pastor universal, recibe del mundo entero. Atiende, sobre todo, al grito de los pobres, de los niños, ancianos, marginados, emigrantes, refugiados, víctimas de las guerras y desastres naturales. El Papa, como
Cabeza del Colegio Episcopal se preocupa también de las necesidades materiales de las diócesis pobres.
Acude además en ayuda de los misioneros, que promueven infinidad de iniciativas pastorales, evangelizadoras, humanitarias, educativas y de promoción social en los países más pobres de la Tierra. Para ello necesita la ayuda de toda la Iglesia. Por ello, pido a todos los sacerdotes que el próximo domingo hagan con especial interés la colecta, que será también un signo elocuente de nuestro amor al Papa.
Con mi gratitud anticipada, a todos os envío mi saludo fraterno y mi bendición.
+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla
Pontificia, Real, Ilustre, Franciscana y Muy Antigua Hermandad del Santo Rosario de la Divina Pastora de las Almas y Redil Eucarístico -CANTILLANA-
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"Los católicos en internet debemos construir caminos de evangelización, no de odio e intolerancia".
Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla
viernes, 28 de junio de 2013
miércoles, 26 de junio de 2013
La Divina Pastora de Cantillana en la revista Miriam
La revista mariana Miriam dedica su portada y sus dos primeros artículos a nuestra Titular.
El último número de la conocida revista mariana universal Miriam, que acaba de ser publicado, dedica su portada a
La revista Miriam, fundada en 1948 por los Carmelitas Descalzos de Andalucía, es una publicación eminentemente mariana, que se distribuye en todo el mundo, cuyo principal fin es dar a conocer y amar todo lo relacionado con la Virgen María. Es la revista de la Virgen María más completa que existe a día de hoy. Consta de varias secciones: historia y espiritualidad marianas, artículos, entrevistas, noticias marianas, novedades bibliográficas marianas, santuarios y advocaciones marianas en todo el mundo, María en los nuevos santos de la Iglesia , María en las Artes, María y el Carmelo, María en el Magisterio de la Iglesia y en la Tradición , etc.
Desde aquí queremos felicitar y agradecer especialmente a su administrador, fray José Luis del Pozo, su total disponibilidad en todo momento para la publicación de esta amplísima información sobre nuestra Divina Pastora, agradecimiento que hacemos extensivo a todo el equipo de maquetación, diseño e impresión por el magnífico trabajo realizado.
Aprovechamos la ocasión para recomendar a nuestros lectores visitar la página web de la revista Miriam, donde podrán suscribirse a esta interesante e imprescindible publicación mariana, un medio insustituible en las familias cristianas para transmitir la veneración a nuestra Madre del cielo por medio de sus páginas.
martes, 25 de junio de 2013
Año de la Fe, año del Catecismo (X)
«JESUCRISTO
PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO, FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO»
112. ¿Por qué es tan importante el Misterio pascual de
Jesús?
El misterio pascual de Jesús, que comprende su Pasión,
Muerte, Resurrección y Glorificación, está en el centro de la fe cristiana,
porque el designio salvador de Dios se ha cumplido de una vez por todas con la
muerte redentora de su Hijo, Jesucristo.
113. ¿Bajo qué acusaciones fue condenado Jesús?

114. ¿Cómo se comportó Jesús con la Ley de Israel?
Jesús no abolió la
Ley dada por Dios a Moisés en el Sinaí, sino que la
perfeccionó, dándole su interpretación definitiva. Él es el Legislador divino
que ejecuta íntegramente esta Ley. Aún más, es el siervo fiel que, con su
muerte expiatoria, ofrece el único sacrificio capaz de redimir todas «las
transgresiones cometidas por los hombres contra la Primera Alianza »
(Hb 9, 15).
115. ¿Cuál fue la actitud de Jesús hacia el Templo de
Jerusalén?
Jesús fue acusado de hostilidad hacia al Templo. Sin
embargo, lo veneró como «la casa de su Padre» (Jn 2, 16), y allí impartió gran
parte de sus enseñanzas. Pero también predijo la destrucción del Templo, en
relación con su propia muerte, y se presentó a sí mismo como la morada
definitiva de Dios en medio de los hombres.
116. ¿Contradijo Jesús la fe de Israel en el Dios Único y
Salvador?
Jesús nunca contradijo la fe en un Dios único, ni siquiera
cuando cumplía la obra divina por excelencia, que realizaba las promesas
mesiánicas y lo revelaba como igual a Dios: el perdón de los pecados. La
exigencia de Jesús de creer en Él y convertirse permite entender la trágica
incomprensión del Sanedrín, que juzgó que Jesús merecía la muerte como
blasfemo.
117. ¿Quién es responsable de la muerte de Jesús?
La pasión y muerte de Jesús no pueden ser imputadas
indistintamente al conjunto de los
judíos que vivían entonces, ni a los restantes judíos
venidos después. Todo pecador, o sea todo hombre, es realmente causa e
instrumento de los sufrimientos del Redentor; y aún más gravemente son
culpables aquellos que más frecuentemente caen en pecado y se deleitan en los
vicios, sobre todo si son cristianos.
118. ¿Por qué la muerte de Cristo forma parte del
designio de Dios?
Al fin de reconciliar consigo a todos los hombres,
destinados a la muerte a causa del pecado, Dios tomó la amorosa iniciativa de
enviar a su Hijo para que se entregara a la muerte por los pecadores. Anunciada
ya en el Antiguo Testamento, particularmente como sacrificio del Siervo
doliente, la muerte de Jesús tuvo lugar según las Escrituras.
119. ¿De qué modo Cristo se ofreció a sí mismo al Padre?
Toda la vida de Cristo es una oblación libre al Padre para
dar cumplimiento a su designio de salvación. Él da «su vida como rescate por
muchos» (Mc 10, 45), y así reconcilia a toda la humanidad con Dios. Su
sufrimiento y su muerte manifiestan cómo su humanidad fue el instrumento libre
y perfecto del Amor divino, que quiere la salvación de todos los hombres.
120. ¿Cómo se manifiesta en la última Cena la oblación de
Jesús?
En la última Cena con los Apóstoles, la víspera de su
Pasión, Jesús anticipa, es decir, significa y realiza anticipadamente la
oblación libre de sí mismo: «Esto es mi Cuerpo que será entregado por
vosotros», «ésta es mi sangre que será derramada...» (Lc 22, 19-20). De este
modo, Jesús instituye, al mismo tiempo, la Eucaristía como
«memorial» (1 Co 11, 25) de su sacrificio, y a sus Apóstoles como sacerdotes de
la nueva Alianza.
121. ¿Qué sucede en la agonía del huerto de Getsemaní?
En el huerto de Getsemaní, a pesar del horror que suponía la
muerte para la humanidad
absolutamente santa de Aquél que es «el autor de la vida»
(Hch 3, 15), la voluntad humana del Hijo de Dios se adhiere a la voluntad del
Padre; para salvarnos acepta soportar nuestros pecados en su cuerpo,
«haciéndose obediente hasta la muerte» (Flp 2, 8).
122. ¿Cuáles son los efectos del sacrificio de Cristo en la Cruz ?
Jesús ofreció libremente su vida en sacrificio expiatorio,
es decir, ha reparado nuestras culpas con la plena obediencia de su amor hasta
la muerte. Este amor hasta el extremo (cf. Jn 13, 1) del Hijo de Dios
reconcilia a la humanidad entera con el Padre. El sacrificio pascual de Cristo
rescata, por tanto, a los hombres de modo único, perfecto y definitivo, y les
abre a la comunión con Dios.
123. ¿Por qué llama Jesús a sus discípulos a cargar con
la propia Cruz?
Al llamar a sus discípulos a tomar su cruz y seguirle (cf.
Mt 16, 24), Jesús quiere asociar a su sacrificio redentor a aquellos mismos que
son sus primeros beneficiarios.
124. ¿En qué condiciones se encontraba el cuerpo de
Cristo mientras estaba en el sepulcro?
Cristo sufrió una verdadera muerte, y verdaderamente fue
sepultado. Pero la virtud divina preservó su cuerpo de la corrupción.
domingo, 23 de junio de 2013
La Divina Pastora según fray Isidoro de Sevilla
“La idea es esta: Píntase un campo poblado de árboles y de flores; y en medio de él, sentada en una peña, la Sacro-Santa imagen, vestida con una túnica talar, de color purpúreo. Sobre ella tiene un pellico, que imita al vellón de lana de una oveja, ceñido a la cintura con un cíngulo; y sobre él terciada una mantilla celeste; tiene también un sombrero como de palma, caído a la espalda y afianzado por delante al pellico con unas cintas; y entre el brazo y el pecho, un pastoril cayado, que todo es traje y vestido propio de pastores. Alrededor de este Simulacro, hay muchas ovejitas, cada una con una rosa en la boca, y su majestad las toma con su siniestra mano; símbolo de las Ave Marías, que le cantan en su devotísima Corona, que son místicas rosas que le ofrecen, y su Majestad cariñosa mucho las recibe. La mano diestra la tiene puesta sobre la cabeza de una ovejita, que se reclina en su regazo; en que nos dice el amor con que acaricia a los que se declaran por ovejas suyas.”
Fray Isidoro de Sevilla
Hoy, Vigilia de Adoración al Santísimo Sacramento
Dentro de los actos que nuestra hermandad está llevando a
cabo en este Año de la Fe, hoy domingo 23 de junio, vísperas de la
festividad de
San Juan Bautista y conmemoración de la celestial inspiración de
la advocación pastoreña al Venerable Padre Fray Isidoro de Sevilla,
se
celebrará una Vigilia de Adoración al Santísimo Sacramento ante el camarín de
la Divina Pastora, de nueve y media a once de la noche.
Al finalizar se impartirá la Bendición Solemne
con
Su Divina Majestad.
Se recuerda a todos los hermanos que es obligatoria su asistencia
llevando cordón y medalla de la hermandad.
llevando cordón y medalla de la hermandad.
María, Madre de los adoradores
Si nuestra vida no estuviese puesta bajo la protección de María, habría motivo para dudar de nuestra perseverancia y de nuestra salvación. Nuestra vocación, que de una manera especial nos liga al servicio del rey de los reyes, nos impone más perentoriamente el deber de recurrir a la intercesión de María. Jesús es rey en la Eucaristía, y quiere tener a su servicio siervos ejercitados y diestros que hayan hecho ya su aprendizaje; antes de comparecer ante el rey se ha de aprender a servirle.
Pues bien: Jesús nos ha dejado a su Santísima Madre para que sea madre y modelo de los adoradores. Según la opinión más común, la dejó veinticinco años en la tierra, después de su ascensión a los cielos, para que pudiera enseñarnos a adorar con perfección. ¡Qué hermosa vida la de esos veinticinco años pasados en adoración!... Jesús no quería quedarse en el divino sacramento sin la compañía de su madre, no quería que la primera hora de adoración eucarística fuera confiada a pobres adoradores que no sabrían desempeñar este oficio de una manera digna. Los apóstoles, absorbidos por su obligación de velar por la salvación de las almas, no podían consagrar mucho tiempo a la adoración eucarística; si bien su amor los hubiera fijado al pie del tabernáculo, su misión de apóstoles los reclamaba en otro lugar; y en cuanto a los cristianos, a modo de tiernos párvulos envueltos todavía en pañales, necesitaban de una madre que se ocupase de su educación, de un modelo que pudieran copiar, y fue con este doble fin que Jesucristo les dejó su Santísima Madre.
-Fue María la primera en adorar al verbo encarnado, cuando, ignorado de todo el mundo, se hallaba encerrado en su seno virginal. ¡oh! qué homenajes tan dignos recibió nuestro Señor en ese primer tabernáculo animado!... qué bien servido se vio mientras habitó en él!.. Jamás ha hallado desde entonces un copón de oro más precioso ni más puro!... Jesús se complacía en esta adoración de María más que en la de todos los ángeles del cielo. ¡El señor ha colocado su tabernáculo en el sol!, dice el salmista; este sol no es otra cosa que el corazón de María...
- También en Belén fue María la primera en adorar a su divino hijo, reclinado sobre el pesebre. Ella adoró con un amor perfecto de virgen madre, con un amor de dilección, según la expresión del Espíritu Santo, sólo después de ella se acercaron a adorar san José, los pastores y los magos; María abrió ese místico surco que había de bifurcarse luego y ramificarse por todo el mundo.
Qué pensamientos tan sublimes, tan divinos, debía desarrollar en su adoración. María continuó adorando a nuestro Señor en su vida oculta en Nazaret, luego en su vida apostólica y hasta sobre el Calvario, donde su adoración fue el sufrimiento. Estudiemos la naturaleza de la adoración de María. Ella adora a nuestro Señor siguiendo sus diversos estados; adapta su adoración al estado de Jesús; el estado de Jesús determina el carácter de su adoración.
María no permaneció en una adoración invariable, sino que le adoró primero anonadado en su seno; pobre luego en Belén; artesano en Nazaret, y más tarde evangelizando y convirtiendo a los pecadores; le adoró, en su agonía sobre el Calvario, sufriendo con Él; su adoración seguía todos los sentimientos de su divino Hijo, que le eran bien conocidos y manifiestos; y su amor le hacía centrar en una perfecta conformidad y armonía de pensamientos y de vida con Él.
También a vosotros, adoradores, se os recomienda esto: adorad siempre a Jesús sacramentado; pero variando vuestras adoraciones, del mismo modo que la Santísima Virgen variaba las suyas. Relacionad y haced revivir todos los misterios en la Eucaristía; sin esto incurriríais en la rutina. Si el espíritu de vuestro amor no es alimentado por medio de una forma, de un pensamiento nuevo, os hallaréis lánguidos y secos en la oración.
Es preciso, pues, celebrar todos los misterios en la Eucaristía, como hacía la Virgen en el cenáculo. Cuando ocurría el aniversario de los grandes misterios que se habían cumplido ante sus ojos, ¿creéis acaso que ella no renovase en si todas las circunstancias, las palabras y las gracias de los mismos? Cuando llegaba la Navidad, por ejemplo, ¿creéis que María no recordaba a su divino Hijo, entonces oculto bajo los velos eucarísticos, el amor de su nacimiento, su encantadora sonrisa y las adoraciones suyas, así como las de san José y de los tres magos? Con esto se proponía ella regocijar el corazón de Jesús, renovándole el recuerdo de su amor, y esto lo repetía en el aniversario de todos los demás misterios.
María ¡enseñadnos la vida de adoración!. Haced que también nosotros, como vos, sepamos encontrar todos los misterios y todas las gracias de la Eucaristía; que sepamos hacer vivir el evangelio y leerlo en la vida eucarística de Jesús.
Acordaos, oh Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, que sois la madre de los adoradores de la Eucaristía.
(Del devocionario del venerable Pedro Julián Eymard, editado en 1913, fundador de la Congregación del Santísimo Sacramento)
Pues bien: Jesús nos ha dejado a su Santísima Madre para que sea madre y modelo de los adoradores. Según la opinión más común, la dejó veinticinco años en la tierra, después de su ascensión a los cielos, para que pudiera enseñarnos a adorar con perfección. ¡Qué hermosa vida la de esos veinticinco años pasados en adoración!... Jesús no quería quedarse en el divino sacramento sin la compañía de su madre, no quería que la primera hora de adoración eucarística fuera confiada a pobres adoradores que no sabrían desempeñar este oficio de una manera digna. Los apóstoles, absorbidos por su obligación de velar por la salvación de las almas, no podían consagrar mucho tiempo a la adoración eucarística; si bien su amor los hubiera fijado al pie del tabernáculo, su misión de apóstoles los reclamaba en otro lugar; y en cuanto a los cristianos, a modo de tiernos párvulos envueltos todavía en pañales, necesitaban de una madre que se ocupase de su educación, de un modelo que pudieran copiar, y fue con este doble fin que Jesucristo les dejó su Santísima Madre.
-Fue María la primera en adorar al verbo encarnado, cuando, ignorado de todo el mundo, se hallaba encerrado en su seno virginal. ¡oh! qué homenajes tan dignos recibió nuestro Señor en ese primer tabernáculo animado!... qué bien servido se vio mientras habitó en él!.. Jamás ha hallado desde entonces un copón de oro más precioso ni más puro!... Jesús se complacía en esta adoración de María más que en la de todos los ángeles del cielo. ¡El señor ha colocado su tabernáculo en el sol!, dice el salmista; este sol no es otra cosa que el corazón de María...
- También en Belén fue María la primera en adorar a su divino hijo, reclinado sobre el pesebre. Ella adoró con un amor perfecto de virgen madre, con un amor de dilección, según la expresión del Espíritu Santo, sólo después de ella se acercaron a adorar san José, los pastores y los magos; María abrió ese místico surco que había de bifurcarse luego y ramificarse por todo el mundo.
Qué pensamientos tan sublimes, tan divinos, debía desarrollar en su adoración. María continuó adorando a nuestro Señor en su vida oculta en Nazaret, luego en su vida apostólica y hasta sobre el Calvario, donde su adoración fue el sufrimiento. Estudiemos la naturaleza de la adoración de María. Ella adora a nuestro Señor siguiendo sus diversos estados; adapta su adoración al estado de Jesús; el estado de Jesús determina el carácter de su adoración.
María no permaneció en una adoración invariable, sino que le adoró primero anonadado en su seno; pobre luego en Belén; artesano en Nazaret, y más tarde evangelizando y convirtiendo a los pecadores; le adoró, en su agonía sobre el Calvario, sufriendo con Él; su adoración seguía todos los sentimientos de su divino Hijo, que le eran bien conocidos y manifiestos; y su amor le hacía centrar en una perfecta conformidad y armonía de pensamientos y de vida con Él.
También a vosotros, adoradores, se os recomienda esto: adorad siempre a Jesús sacramentado; pero variando vuestras adoraciones, del mismo modo que la Santísima Virgen variaba las suyas. Relacionad y haced revivir todos los misterios en la Eucaristía; sin esto incurriríais en la rutina. Si el espíritu de vuestro amor no es alimentado por medio de una forma, de un pensamiento nuevo, os hallaréis lánguidos y secos en la oración.
Es preciso, pues, celebrar todos los misterios en la Eucaristía, como hacía la Virgen en el cenáculo. Cuando ocurría el aniversario de los grandes misterios que se habían cumplido ante sus ojos, ¿creéis acaso que ella no renovase en si todas las circunstancias, las palabras y las gracias de los mismos? Cuando llegaba la Navidad, por ejemplo, ¿creéis que María no recordaba a su divino Hijo, entonces oculto bajo los velos eucarísticos, el amor de su nacimiento, su encantadora sonrisa y las adoraciones suyas, así como las de san José y de los tres magos? Con esto se proponía ella regocijar el corazón de Jesús, renovándole el recuerdo de su amor, y esto lo repetía en el aniversario de todos los demás misterios.
María ¡enseñadnos la vida de adoración!. Haced que también nosotros, como vos, sepamos encontrar todos los misterios y todas las gracias de la Eucaristía; que sepamos hacer vivir el evangelio y leerlo en la vida eucarística de Jesús.
Acordaos, oh Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, que sois la madre de los adoradores de la Eucaristía.
(Del devocionario del venerable Pedro Julián Eymard, editado en 1913, fundador de la Congregación del Santísimo Sacramento)
viernes, 21 de junio de 2013
La Divina Pastora de Cantillana en la revista Miriam
La revista mariana Miriam dedica su portada y sus dos primeros artículos a nuestra Titular.
El último número de la conocida revista mariana universal Miriam, que acaba de ser publicado, dedica su portada a
La revista Miriam, fundada en 1948 por los Carmelitas
Descalzos de Andalucía, es una publicación eminentemente mariana, que se
distribuye en todo el mundo, cuyo principal fin es dar a conocer y amar todo lo
relacionado con la
Virgen María. Es la revista de la Virgen María más
completa que existe a día de hoy. Consta de varias secciones: historia y espiritualidad
marianas, artículos, entrevistas, noticias marianas, novedades bibliográficas
marianas, santuarios y advocaciones marianas en todo el mundo, María en los
nuevos santos de la Iglesia ,
María en las Artes, María y el Carmelo, María en el Magisterio de la Iglesia y en la Tradición , etc.
Desde aquí queremos felicitar y agradecer especialmente a su
administrador, fray José Luis del Pozo, su total disponibilidad en todo momento
para la publicación de esta amplísima información sobre nuestra Divina Pastora,
agradecimiento que hacemos extensivo a todo el equipo de maquetación, diseño e
impresión por el magnífico trabajo realizado.
Aprovechamos la ocasión para recomendar a nuestros lectores
visitar la página web de la revista Miriam, donde podrán suscribirse a esta
interesante e imprescindible publicación mariana, un medio insustituible en las
familias cristianas para transmitir la veneración a nuestra Madre del cielo por
medio de sus páginas.
jueves, 20 de junio de 2013
Coronación Canónica de la Virgen de los Dolores de Camas
Una representación de nuestra hermandad acompañó a la Patrona de Camas en su
procesión de regreso a la
Capilla de los Marineros

A continuación prosiguió la celebración con la Liturgia y la Plegaria Eucarística, la Comunión y el rito de la Conclusión, finalizando con la Salve Regina en canto gregoriano a cargo de la Coral Polifónica y con el acompañamiento del órgano.
Al acto acudieron unas tres mil personas, entre las que se encontraban muchas mujeres ataviadas con la tradicional mantilla. Entre los invitados se hallaban representaciones de hermandades de Camas y Sevilla, el presidente del Consejo de Cofradías, Carlos Bourrelier, y el alcalde de Camas, José Recio, devoto de la Divina Pastora de Cantillana y asiduo a su Romería.
A las nueve de la noche la imagen de María Santísima de los Dolores Coronada se trasladó en su Paso de Palio hasta la Capilla de los Marineros en Triana, en una procesión que contó con numerosas representaciones corporativas, entre las que se encontraba la Hermandad de la Divina Pastora de Cantillana junto con su Hermano Mayor, que la acompañaron hasta la Capilla del Baratillo.
Los actos con motivo de la Coronación Canónica tendrán su epílogo el próximo sábado 22 de junio, cuando la Virgen de los Dolores recorra bajo palio las calles de Camas en la salida extraordinaria que se iniciará a las 21 horas.
Desde aquí queremos felicitar a la corporación camera presidida por su Hermano Mayor, Jose Manuel Marín Legido, por la ejemplar Coronación Canónica de su Titular, en la que ha destacado su vertiente social, al crear un Banco de Alimentos que abastece a todas las Cáritas parroquiales de Camas y una gestora de ayudas a familias necesitadas de la localidad.
martes, 18 de junio de 2013
Romería de la Divina Pastora de Aracena

Ésta partió muy de mañana de la Parroquia del Carmen con el precioso Simpecado de tisú blanco y la imagen del Divino Pastorcito para encaminarse hacia el pago de las Granadillas.
La hermandad cantillanera esperaba a la carreta de la Virgen en el lugar acostumbrado, adornada de flores amarillas, y donde anualmente se produce el encuentro de ambas juntas de gobierno, presidiendo conjuntamente el resto del trayecto hasta llegar a la ermita, situada en un lugar idílico de la Sierra de Aracena, rodeada de montes y encinas.
A la una y cuarto de la tarde dio comienzo la misa de romeros, oficiada por don Longinos Abengozar, cura párroco de Aracena y canónigo de la S.I. Catedral de Huelva, y cantada por el coro “Amigos de la Virgen”. Al final de la misa y alentados por don Longinos, los vivas y cantos a la Divina Pastora fueron prolongados de forma muy efusiva por los romeros que llenaban la ermita pastoreña.
Concluido esto, la representación de la junta fue invitada a la degustación de los exquisitos productos de la sierra y a convivir en ambiente de hermandad a la sombra de las encinas que proporcionaban la temperatura idónea para la realización del evento.
Sobre las seis de la tarde, la comitiva romera emprendió el camino de vuelta acompañada por cientos de romeros a pié, a caballo y en carriolas adornadas para la ocasión, haciendo su entrada a las once de la noche en la Parroquia del Carmen de la ciudad de Aracena.
Como siempre, damos las gracias a esa querida hermandad por las muestras de cariño y acogida que tienen con esta junta de gobierno que, muy gustosamente, acude fiel a su cita en el mes de junio con su Pastora de Aracena.
lunes, 17 de junio de 2013
El primer Rosario público en Sevilla
Tal día como hoy, 17 de junio, se celebró en Sevilla el primer Rosario público
Se atribuye tradicionalmente a fray Pedro de Santa María de Ulloa, dominico gallego nacido en 1642 en la parroquia de Santa María de Ois (Coruña), el influjo definitivo de la "explosión rosariana" con la salida de los primeros Rosarios públicos.espontánea iniciativa que tuvo efecto por vez primera la noche del 17 de junio de 1690.
Fray Pedro de Santa Maria de Ulloa, estaba muy lejos de su tierra natal la aldea de Castrillón, cerca de la feligresía de Santa Maria de Oya, del Arzobispado de Santiago de Compostela, cuando aquel 16 de enero de 1688 , rezó su primer Rosario en Sevilla en la capilla de la Virgen de la Antigua y Siete Dolores de la iglesia del convento de San Pablo de nuestra ciudad . Al poco tiempo la meritada capilla se le quedaría chica .Fue tal su apasionamiento en la predicación de la práctica del rezo del Santo Rosario que los fieles y devotos acudian en masa a rezarlo .En su labor de propagarlo, estableció aquel mismo año en la Parroquia de San Bartolomé , el santo ejercicio de rezar la corona del Rosario y Letania todos los dias festivos ante la Virgen de la Alegria . Pero el entusiasta fraile dominico, estuvo poco tiempo entre nosotros, enfermó y murió pronto a los 48 años de edad . Un sábado 17 de Junio de 1690 , al mismo tiempo que se celebraban sus funerales en el convento de San Pablo , lo que habia sembrado recogió su fruto después de muerto, pues de una forma espontanea los hermanos de la Alegria, salieron a la calle y plazas del barrio rezando y cantando el Santo Rosario, era la primera vez que esto ocurría en España y el comienzo de este gran movimiento popular.
Aunque se instituyeron la mayoría en templos y, por tanto, bajo la coordinación o supervisión del clero secular o regular, igualmente se generalizaron extramuros al ser erigidos también por los propios vecinos de los barrios en torno a retablos callejeros con una imagen de la Virgen representada en un lienzo o talla, que en muchos casos eran construidos por ellos mismos o bajo sus expensas. Estos retablos se constituían en los puntos de salida de la comitiva procesional.
Andrés Saa nos suministra la relación de los primeros rosarios públicos, nombrando el nombre de la parroquia, fecha de la primera salida y la advocación de la imagen devocional de la Virgen que los presidía: "hermita de la Cruz del Rodeo el día 23 del dicho (junio)= San Julián a 26 de julio, Nuestra Señora de la Iniesta= San Esteban a 27 del dicho, Nuestra Señora de la Luz= el Sagrario de la Patriarcal a 28 de agosto, Nuestra Señora de la Assumpción= San Salvador a 31 del dicho, Nuestra Señora del Rosario San Juan de la Palma a 3 de septiembre, Nuestra Señora de las Maravillas= San Vicente y San Andrés a 11 de octubre, Nuestra Señora del Rosario= San Gil a 16 del dicho, Nuestra Señora de la Esperanza= Santa Catalina a 18 del dicho, Nuestra Señora del Rosario= San Román y San Martín y San Pedro a 22 del dicho, Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora de la Esperanza y Nuestra Señora de Aguas Santas= Santiago a 22= a 26 San Nicolás Nuestra Señora del Soterraño= San Marcos a 28= Santa Ana de Triana a 1º de noviembre= San Isidro y Santa Cruz a 5, Nuestra Señora de la Salud y Nuestra Señora de la Paz= a 9 San Roche, Nuestra Señora de los Ángeles = la parrochia de San Roche a 22= San Miguel a 29= Santa Lucía a 30, Nuestra Señora de la Rosa= San Lorenzo a 8 de diciembre, Nuestra Señora de RocaAmador= Omnium Sanctorum= Omnium Sanctoruma 14= San Bernardo a 30= San Jacinto y Nuestra Señora de la O a 8 de enero= La Magdalena a 20= San Ildefonso a 23 de marzo, Nuestra Señora del Coral= Después se han seguido otros: la Cruz del Baratillo y Nuestra Señora de la Piedad= en San Pablo tomaron el título después de Nuestra Señora del Consuelo= Santa María la Blanca, Nuestra Señora de las Nieves [...] y San Laureano ".
El prelado que entonces regía la Archidiócesis, Jaime de Palafox y Cardona, fomentó el uso devocional y en su celo intentó organizar en este mismo año de 1690, una procesión diaria del Rosario desde la Catedral, tras la hora de Completas, con participación del Cabildo, amén incluso del Asistente, Ciudad y fieles.
Fuentes: Julio Domínguez Arjona
y Carlos José Romero Mensaque
y Carlos José Romero Mensaque
domingo, 16 de junio de 2013
Papa Francisco: recibir y dar testimonio siempre del «Evangelio de la Vida»
Texto completo de la homilía del Papa Francisco en la celebración de la Jornada del Evangelium Vitae
Queridos hermanos y hermanas:
1. La primera lectura, tomada del Libro Segundo de Samuel, nos habla de la vida y de la muerte. El rey David quiere ocultar que cometió adulterio con la mujer de Urías el hitita, un soldado en su ejército y, para ello, manda poner a Urías en primera línea para que caiga en la batalla. La Biblia nos muestra el drama humano en toda su realidad, el bien y el mal, las pasiones, el pecado y sus consecuencias. Cuando el hombre quiere afirmarse a sí mismo, encerrándose en su propio egoísmo y poniéndose en el puesto de Dios, acaba sembrando la muerte. Y el adulterio del rey David es un ejemplo. Y el egoísmo conduce a la mentira, con la que trata de engañarse a sí mismo y al prójimo. Pero no se puede engañar a Dios, y hemos escuchado lo que dice el profeta a David: «Has hecho lo que está mal a los ojos de Dios» (cf. 2 S 12,9). Al rey se le pone frente a sus obras de muerte, comprende y pide perdón: «He pecado contra el Señor» (v. 13), y el Dios misericordioso, que quiere la vida, le perdona, le da de nuevo la vida; el profeta le dice: «También el Señor ha perdonado tu pecado, no morirás». ¿Qué imagen tenemos de Dios? Tal vez nos parece un juez severo, como alguien que limita nuestra libertad de vivir. Pero toda la Escritura nos recuerda que Dios es el Viviente, el que da la vida y que indica la senda de la vida plena. Pienso en el comienzo del Libro del Génesis: Dios formó al hombre del polvo de la tierra, soplando en su nariz el aliento de vida y el hombre se convirtió en un ser vivo (cf. 2,7). Dios es la fuente de la vida; y gracias a su aliento el hombre tiene vida y su aliento es lo que sostiene el camino de su existencia terrena. Pienso igualmente en la vocación de Moisés, cuando el Señor se presenta como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, como el Dios de los vivos; y, enviando a Moisés al faraón para liberar a su pueblo, revela su nombre: «Yo soy el que soy», el Dios que se hace presente en la historia, que libera de la esclavitud, de la muerte, y que saca al pueblo porque es el Viviente. Pienso también en el don de los Diez Mandamientos: una vía que Dios nos indica para una vida verdaderamente libre, para una vida plena; no son un himno al «no» sino más bien al «sí» a Dios, al Amor, a la Vida. Queridos amigos, nuestra vida es plena sólo en Dios, él es el Viviente.
Esta fue también la experiencia del apóstol Pablo, como hemos escuchado en la segunda Lectura: «Mi vida ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20). ¿Qué es esta vida? Es la vida misma de Dios. Y ¿quién nos introduce en esta vida? El Espíritu Santo, el don de Cristo resucitado. Es él quien nos introduce en la vida divina como verdaderos hijos de Dios, como hijos en el Hijo unigénito, Jesucristo. ¿Estamos abiertos nosotros al Espíritu Santo? ¿Nos dejamos guiar por él? El cristiano es un hombre espiritual, y esto no significa que sea una persona que vive «en las nubes», fuera de la realidad (como si fuera un fantasma), no. El cristiano es una persona que piensa y actúa en la vida cotidiana según Dios, una persona que deja que su vida sea animada, alimentada por el Espíritu Santo, para que sea plena, propia de verdaderos hijos. Y eso significa realismo y fecundidad. Quien se deja guiar por el Espíritu Santo es realista, sabe cómo medir y evaluar la realidad, y también es fecundo: su vida engendra vida a su alrededor.
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"...Pidamos a María, Madre de la Vida, que nos ayude a recibir y dar testimonio siempre del Evangelio de la Vida" |
3. Dios es el Viviente, Jesús nos trae la vida de Dios, el Espíritu Santo nos introduce y nos mantiene en la relación vital de verdaderos hijos de Dios. Pero, con frecuencia, el hombre no elige la vida, no acoge el «Evangelio de la vida», sino que se deja guiar por ideologías y lógicas que ponen obstáculos a la vida, que no la respetan, porque vienen dictadas por el egoísmo, el propio interés, el lucro, el poder, el placer, y no por el amor, por la búsqueda del bien del otro. Es la constante ilusión de querer construir la ciudad del hombre sin Dios, sin la vida y el amor de Dios: una nueva Torre de Babel; es pensar que el rechazo de Dios, del mensaje de Cristo, del Evangelio de la vida, lleva a la libertad, a la plena realización del hombre. El resultado es que el Dios vivo es sustituido por ídolos humanos y pasajeros, que ofrecen un embriagador momento de libertad, pero que al final son portadores de nuevas formas de esclavitud y de muerte. La sabiduría del salmista dice: «Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos» (Sal 19,9).
viernes, 14 de junio de 2013
Jornada Evangelium Vitae: Creyendo tenemos la vida
Nuestros lectores podrán seguir los actos del encuentro que tendrá lugar en Roma entre el 15 y 16 de junio, gracias a la señal del Centro Televisivo Vaticano
Como parte de los grandes eventos con el Papa Francisco que este 2013 organiza el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización con ocasión del Año de la Fe, en los próximos días ocurrirá uno que será de gran importancia para quienes trabajan por la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
La Jornada de la "Evangelium Vitae" tendrá lugar en el Vaticano el 15 y 16 de junio con la presencia de miles de fieles de todo el mundo -especialmente de instituciones, movimientos y organizaciones que trabajan por la vida humana-, con el objeto de dar un testimonio común sobre el valor sagrado de la vida bajo la luz de la Encíclica del beato Juan Pablo II,que habla justamente sobre el valor y el carácter inviolable de la vida humana y que contiene todo el "empeño de la Iglesia sobre la promoción, el respeto y defensa de la vida" de todo ser humano, como ha subrayado Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, durante la rueda de prensa celebrada hoy en la Sala Stampa de la Santa Sede, en la que se dio a conocer las actividades de esta Jornada.
Una mensaje que se contrapone hoy a la llamada "Cultura de la Muerte"
Este evento en torno a la Encíclica del beato Papa, cobra hoy gran importancia sobre todo cuando en varios países del mundo avanza lo que se conoce como la "Cultura de la Muerte", con la que se busca introducir en la sociedad amenazas contra la vida humana como el aborto y la eutanasia.
Ya muy bien señalaba Juan Pablo II al inicio de su Carta, donde recordaba que "El Evangelio de la vida está en el centro del mensaje de Jesús", y que "la Iglesia sabe que este Evangelio de la vida, recibido de su Señor, tiene un eco profundo y persuasivo en el corazón de cada persona, creyente e incluso no creyente, porque, superando infinitamente sus expectativas, se ajusta a ella de modo sorprendente".
La Carta Encíclica "Evangelium Vitae" fue escrita por Juan Pablo II con ocasión de la Solemnidad de la Anunciación del Señor, celebrada el 25 de marzo de 1995. Asimismo decía que "todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien (...) con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo".
"Toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el corazón mismo de la Iglesia"
El mismo Juan Pablo II habló sobre las amenzas que más afectan la dignidad de la vida humana refiriéndose a la urgencia que hoy hay de transmitir este Evangelio de la vida: "Hoy este anuncio es particularmente urgente ante la impresionante multiplicación y agudización de las amenazas a la vida de las personas y de los pueblos, especialmente cuando ésta es débil e indefensa. A las tradicionales y dolorosas plagas del hambre, las enfermedades endémicas, la violencia y las guerras, se añaden otras, con nuevas facetas y dimensiones inquietantes".
Asimismo, recordó que toda amenaza a la vida humana también afecta directamente el corazón de la Iglesia: "Cada persona, precisamente en virtud del misterio del Verbo de Dios hecho carne es confiada a la solicitud materna de la Iglesia. Por eso, toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el corazón mismo de la Iglesia, afecta al núcleo de su fe en la encarnación redentora del Hijo de Dios, la compromete en su misión de anunciar el Evangelio de la vida por todo el mundo y a cada criatura".
Tarea que no solo incluye a la Iglesia, sino también a la sociedad en general, según explicaba el beato Papa: "Trabajar en favor de la vida es contribuir a la renovación de la sociedad mediante la edificación del bien común. En efecto, no es posible construir el bien común sin reconocer y tutelar el derecho a la vida, sobre el que se fundamentan y desarrollan todos los demás derechos inalienables del ser humano".
Gaudium Press / Sonia Trujillo
miércoles, 12 de junio de 2013
Vigilia de Adoración al Santísimo Sacramento ante el camarín de la Divina Pastora
Dentro de los actos que nuestra hermandad está llevando a
cabo en este Año de la Fe, el próximo domingo 23 de junio, vísperas de la
festividad de
San Juan Bautista y conmemoración de la celestial inspiración de
la advocación pastoreña al Venerable Padre Fray Isidoro de Sevilla,
se
celebrará una Vigilia de Adoración al Santísimo Sacramento ante el camarín de
la Divina Pastora, de nueve y media a once de la noche.
Al finalizar se impartirá la Bendición Solemne
con
Su Divina Majestad.
Se recuerda a todos los hermanos que es obligatoria su asistencia
llevando cordón y medalla de la hermandad.
llevando cordón y medalla de la hermandad.
Qué es la adoración eucarística
Es adorar a la divina presencia real de Jesucristo, Dios y hombre verdadero, en la Eucaristía.
Jesucristo, al comer la Pascua judía con los suyos, aquella noche en la que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, dando gracias bendijo al Padre y lo pasó a sus discípulos diciendo: “Tomad y comed todos de él, esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros”, al final de la cena, tomó el cáliz de vino, volvió a dar gracias y a bendecir al Padre y pasándolo a los discípulos dijo: “Tomad y bebed todos de él, este es el cáliz de mi sangre. Sangre de la Alianza Nueva y Eterna que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados.”
Él dijo sobre el pan: “Esto es mi cuerpo”, y sobre el vino: “Esta es mi sangre”. Pero, no sólo eso, agrego también: “Haced esto en conmemoración mía”. Les dio a los apóstoles el mandato, “haced esto”, el mandato de hacer lo mismo, de repetir el gesto y las palabras sacramentales. Nacía así la Eucaristía y el sacerdocio ministerial.
Cada vez que el sacerdote pronuncia las palabras consagratorias es Jesucristo quien lo ha hecho y se hace presente su cuerpo y su sangre, su Persona Divina. Porque Jesucristo es Dios verdadero y hombre verdadero. Siendo Jesucristo Dios y estando presente en la Eucaristía, entonces se le debe adoración.
En la Eucaristía adoramos a Dios en Jesucristo, y Dios es Uno y Trino, porque en Dios no hay divisiones. Jesucristo es Uno con el Padre y el Espíritu Santo y, como enseña el Concilio de Trento, está verdaderamente, realmente, substancialmente presente en la Eucaristía.
La Iglesia cree y confiesa que «en el augusto sacramento de la Eucaristía, después de la consagración del pan y del vino, se contiene verdadera, real y substancialmente nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y hombre, bajo la apariencia de aquellas cosas sensibles» (Trento 1551: Dz 874/1636).
La Divina Presencia real del Señor, éste es el fundamento primero de la devoción y del culto al Santísimo Sacramento. Ahí está Cristo, el Señor, Dios y hombre verdadero, mereciendo absolutamente nuestra adoración y suscitándola por la acción del Espíritu Santo. No está, pues, fundada la piedad eucarística en un puro sentimiento, sino precisamente en la fe. Otras devociones, quizá, suelen llevar en su ejercicio una mayor estimulación de los sentidos –por ejemplo, el servicio de caridad a los pobres–; pero la devoción eucarística, precisamente ella, se fundamenta muy exclusivamente en la fe, en la pura fe sobre el Mysterium fidei («præstet fides supplementum sensuum defectui»: que la fe conforte la debilidad del sentido; Pange lingua).
Por tanto, «este culto de adoración se apoya en una razón seria y sólida, ya que la Eucaristía es a la vez sacrificio y sacramento, y se distingue de los demás en que no sólo comunica la gracia, sino que encierra de un modo estable al mismo Autor de ella.
La Eucaristía es el mayor tesoro de la Iglesia ofrecido a todos para que todos puedan recibir por ella gracias abundantes y bendiciones. La Eucaristía es el sacramento del sacrificio de Cristo del que hacemos memoria y actualizamos en cada Misa y es también su presencia viva entre nosotros. Adorar es entrar en íntima relación con el Señor presente en el Santísimo Sacramento.
Adorar a Jesucristo en el Santísimo Sacramento es la respuesta de fe y de amor hacia Aquel que siendo Dios se hizo hombre, hacia nuestro Salvador que nos ha amado hasta dar su vida por nosotros y que sigue amándonos de amor eterno. Es el reconocimiento de la misericordia y majestad del Señor, que eligió el Santísimo Sacramento para quedarse con nosotros hasta el fin de mundo.
El cristiano, adorando a Cristo reconoce que Él es Dios, y el católico adorándolo ante el Santísimo Sacramento confiesa su presencia real y verdadera y substancial en la Eucarística. Los católicos que adoran no sólo cumplen con un acto sublime de devoción sino que también dan testimonio del tesoro más grande que tiene la Iglesia, el don de Dios mismo, el don que hace el Padre del Hijo, el don de Cristo de sí mismo, el don que viene por el Espíritu: la Eucaristía.
El culto eucarístico siempre es de adoración. Aún la comunión sacramental implica necesariamente la adoración. Esto lo recuerda el Santo Padre Benedicto XVI en Sacramentum Caritatis cuando cita a san Agustín: “nadie coma de esta carne sin antes adorarla…pecaríamos si no la adoráramos” (SC 66). En otro sentido, la adoración también es comunión, no sacramental pero sí espiritual. Si la comunión sacramental es ante todo un encuentro con la Persona de mi Salvador y Creador, la adoración eucarística es una prolongación de ese encuentro. Adorar es una forma sublime de permanecer en el amor del Señor.
Por tanto, vemos que la adoración no es algo facultativo, optativo, que se puede o no hacer, no es una devoción más, sino que es necesaria, es dulce obligación de amor. El Santo Padre Benedicto XVI nos recordaba que la adoración no es un lujo sino una prioridad.
Quien adora da testimonio de amor, del amor recibido y de amor correspondido, y además da testimonio de su fe.
Año de la Fe, año del catecismo (IX)
Que Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
significa que la Virgen
María concibió al Hijo eterno en su seno por obra del
Espíritu Santo y sin la colaboración de varón:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti» (Lc 1, 35), le dijo el
ángel en la Anunciación.
95. «...Nacido de la Virgen María.. .»:
¿por qué María es verdaderamente Madre de Dios?
María es verdaderamente Madre de Dios porque es la madre de
Jesús (Jn 2, 1; 19, 25). En efecto, aquél que fue concebido por obra del Espíritu
Santo y fue verdaderamente Hijo suyo, es el Hijo eterno de Dios Padre. Es Dios
mismo.
96. ¿Qué significa «Inmaculada Concepción»?
Dios eligió gratuitamente a María desde toda la eternidad
para que fuese la Madre
de su Hijo; para cumplir esta misión fue concebida inmaculada. Esto significa
que, por la gracia de Dios y en previsión de los méritos de Jesucristo, María
fue preservada del pecado original desde el primer instante de su concepción.
97. ¿Cómo colabora María al plan divino de la salvación?
Por la gracia de Dios, María permaneció inmune de todo
pecado personal durante toda su existencia. Ella es la «llena de gracia» (Lc 1,
28), la «toda Santa». Y cuando el ángel le anuncia que va a dar a luz «al Hijo
del Altísimo» (Lc 1, 32), ella da libremente su consentimiento «por obediencia
de la fe» (Rm 1, 5). María se ofrece totalmente a la Persona y a la obra de
Jesús, su Hijo, abrazando con toda su alma la voluntad divina de salvación.
98. ¿Qué significa la concepción virginal de Jesús?
La concepción virginal de Jesús significa que éste fue
concebido en el seno de la
Virgen María sólo por el poder del Espíritu Santo, sin
concurso de varón. Él es Hijo del Padre celestial según la naturaleza divina, e
Hijo de María según la naturaleza humana, pero es propiamente Hijo de Dios
según las dos naturalezas, al haber en Él una sola Persona, la divina.
María es siempre virgen en el sentido de que ella «fue
Virgen al concebir a su Hijo, Virgen al parir, Virgen durante el embarazo,
Virgen después del parto, Virgen siempre» (San Agustín). Por tanto, cuando los
Evangelios hablan de «hermanos y hermanas de Jesús», se refieren a parientes
próximos de Jesús, según una expresión empleada en la Sagrada Escritura.
100. ¿De qué modo la maternidad espiritual de María es
universal?
María tuvo un único Hijo, Jesús, pero en Él su maternidad
espiritual se extiende a todos los hombres, que Jesús vino a salvar. Obediente
junto a Jesucristo, el nuevo Adán, la
Virgen es la nueva Eva, la verdadera madre de los vivientes,
que coopera con amor de madre al nacimiento y a la formación de todos en el
orden de la gracia. Virgen y Madre, María es la figura de la Iglesia , su más perfecta
realización.
101. ¿En qué sentido toda la vida de Cristo es Misterio?
Toda la vida de Cristo es acontecimiento de revelación: lo
que es visible en la vida terrena de Jesús conduce a su Misterio invisible,
sobre todo al Misterio de su filiación divina: «quien me ve a mí ve al Padre»
(Jn 14, 9). Asimismo, aunque la salvación nos viene plenamente con la Cruz y la Resurrección , la vida
entera de Cristo es misterio de salvación, porque todo lo que Jesús ha hecho,
dicho y sufrido tenía como fin salvar al hombre caído y restablecerlo en su
vocación de hijo de Dios.
102. ¿Cuáles han sido las preparaciones históricas a los
Misterios de Jesús?
Ante todo hay una larga esperanza de muchos siglos, que
revivimos en la celebración litúrgica del tiempo de Adviento. Además de la
oscura espera que ha puesto en el corazón de los paganos, Dios ha preparado la
venida de su Hijo mediante la Antigua Alianza , hasta Juan el Bautista, que es el último y el mayor de los
Profetas.
103. ¿Qué nos enseña el Evangelio sobre los Misterios del
nacimiento y la infancia de Jesús?
En el Nacimiento de Jesús, la gloria del cielo se manifiesta
en la debilidad de un niño; la
circuncisión es signo de su pertenencia al pueblo hebreo y
prefiguración de nuestro Bautismo; la Epifanía es la manifestación del Rey-Mesías de
Israel a todos los pueblos; durante la presentación en el Templo, en Simeón y
Ana se concentra toda la expectación de Israel, que viene al encuentro de su
Salvador; la huida a Egipto y la matanza de los inocentes anuncian que toda la
vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución; su retorno de Egipto
recuerda el Éxodo y presenta a Jesús como el nuevo Moisés: Él es el verdadero y
definitivo liberador.
104. ¿Qué nos enseña la vida oculta de Jesús en Nazaret?
Durante la vida oculta en Nazaret, Jesús permanece en el
silencio de una existencia ordinaria. Nos permite así entrar en comunión con Él
en la santidad de la vida cotidiana, hecha de oración, sencillez, trabajo y
amor familiar. La sumisión a María y a José, su padre legal, es imagen de la
obediencia filial de Jesús al Padre. María y José, con su fe, acogen el
misterio de Jesús, aunque no siempre lo comprendan.

Jesús recibe de Juan el Bautismo de conversión para inaugurar
su vida pública y anticipar el «Bautismo» de su Muerte; y aunque no había en Él
pecado alguno, Jesús, «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Jn 1,
29), acepta ser contado entre los pecadores. El Padre lo proclama su «Hijo
predilecto» (Mt 3, 17), y el Espíritu viene a posarse sobre Él. El Bautismo de
Jesús es la prefiguración de nuestro bautismo.
106. ¿Qué nos revelan las tentaciones de Jesús en el
desierto?
Las tentaciones de Jesús en el desierto recapitulan la de
Adán en el paraíso y las de Israel en el desierto. Satanás tienta a Jesús en su
obediencia a la misión que el Padre le ha confiado. Cristo, nuevo Adán,
resiste, y su victoria anuncia la de su Pasión, en la que su amor filial dará
suprema prueba de obediencia. La
Iglesia se une particularmente a este Misterio en el tiempo
litúrgico de la Cuaresma.
107. ¿Quién es invitado a formar parte del Reino de Dios,
anunciado y realizado por Jesús?
Jesús invita a todos los hombres a entrar en el Reino de
Dios; aún el peor de los pecadores es llamado a convertirse y aceptar la
infinita misericordia del Padre. El Reino pertenece, ya aquí en la tierra, a
quienes lo acogen con corazón humilde. A ellos les son revelados los misterios
del Reino de Dios.
108. ¿Por qué Jesús manifiesta el Reino mediante signos y
milagros?
Jesús acompaña su palabra con signos y milagros para
atestiguar que el Reino está presente en Él, el Mesías. Si bien cura a algunas
personas, Él no ha venido para abolir todos los males de esta tierra, sino ante
todo para liberarnos de la esclavitud del pecado. La expulsión de los demonios
anuncia que su Cruz se alzará victoriosa sobre «el príncipe de este mundo» (Jn
12, 31).
109. ¿Qué autoridad confiere Jesús a sus Apóstoles en el
Reino?
Jesús elige a los Doce, futuros testigos de su Resurrección,
y los hace partícipes de su misión y de su autoridad para enseñar, absolver los
pecados, edificar y gobernar la
Iglesia. En este colegio, Pedro recibe «las llaves del Reino»
(Mt 16, 19) y ocupa el primer puesto, con la misión de custodiar la fe en su
integridad y de confirmar en ella a sus hermanos.
110. ¿Cuál es el significado de la Transfiguración ?
En la
Transfiguración de Jesús aparece ante todo la Trinidad : «el Padre en la
voz, el Hijo en el hombre, el Espíritu en la nube luminosa» (Santo Tomás de
Aquino). Al evocar, junto a Moisés y Elías, su «partida» (Lc 9, 31), Jesús
muestra que su gloria pasa a través de la cruz, y otorga un anticipo de su
resurrección y de su gloriosa venida, «que transfigurará este miserable cuerpo
nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo» (Flp 3, 21). «En el monte te
transfiguraste, Cristo Dios, y tus discípulos contemplaron tu gloria, en cuanto
podían comprenderla. Así, cuando te viesen crucificado entenderían que padecías
libremente y anunciarían al mundo que tú eres en verdad el resplandor del
Padre» (Liturgia bizantina).
111. ¿Cómo tuvo lugar la entrada mesiánica de Jesús en
Jerusalén?
En el tiempo establecido, Jesús decide subir a Jerusalén
para sufrir su Pasión, morir y resucitar. Como Rey-Mesías que manifiesta la venida del
Reino, entra en la ciudad montado sobre un asno; y es acogido por los pequeños,
cuya aclamación es recogida por el Sanctus de la Misa : «¡Bendito el que viene
en nombre del Señor! ¡Hosanna! (¡sálvanos!)» (Mt 21, 9). Con la celebración de
esta entrada en Jerusalén la liturgia de la Iglesia da inicio cada año a la Semana Santa.
sábado, 8 de junio de 2013
Nueva marcha dedicada a la Divina Pastora de Cantillana
El próximo 8 de septiembre será estrenada durante la procesión de la Divina Pastora de Cantillana, una nueva composición musical titulada " Salve Pastora", obra de David Álvarez García, director de la Banda del Sol, con la que recientemente se ha firmado el contrato para que abra el cortejo procesional de nuestra Titular. Desde aquí queremos agradecer la gentileza de su director, que con esta marcha, como él mismo dice, pretende rendir honores a la Santísima Virgen, a nuestra Hermandad y al pueblo de Cantillana, y que, sin duda, va a enriquecer el patrimonio musical dedicado a la Divina Pastora.
A continuación reproducimos la noticia que nos ha hecho llegar la Banda del Sol para su publicación en nuestro blog.
Salve Pastora querida….
Con estas sencillas palabras comienza la oración a la devoción pastoreña. Una devoción con la que queríamos tener un presente musical en forma de composición de nuestro director musical: “Salve Pastora” es la marcha que estrenara (D.M) la Banda del Sol en la solemne procesión del próximo 8 de Septiembre.
“Salve Pastora” está inspirada en dicha procesión, nuestro director musical David Alvarez García quiso plasmar en la composición desde su comienzo la intimidad del pastoreño en la oración, esta parte es reflejada con un solo de corneta al comienzo, para cuando intervengan el resto de voces se represente la alegría desbordante al comenzar la procesión de la madre del buen pastor. Más adelante, dúos de voces de corneta llevan a la Divina Pastora hasta la explosión de júbilo al llegar a la calle Martin Rey, cuando a la virgen le quitan el sombrero.
La Banda del Sol, abrirá el cortejo de la procesión Solemne de La Divina Pastora de Cantillana, y allí estrenaremos la composición con la que queremos rendir honores a la Virgen, su hermandad y la villa de Cantillana…
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